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Los obispos de Aragón acompañan al arzobispo Carlos Escribano en la imposición del palio

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ZARAGOZA, 26 (EUROPA PRESS)

El Nuncio Apostólico en España, monseñor Bernardito Auza, en nombre del papa Francisco, ha impuesto el palio al arzobispo de Zaragoza, monseñor Carlos Escribano, en una ceremonia solemne que ha tenido lugar este domingo, 26 de septiembre, a las 18.00 horas, en la catedral basílica de Nuestra Señora del Pilar.

En la celebración, han participado el resto de obispos de la provincia eclesiástica de Zaragoza, es decir, los de Barbastro-Monzón, monseñor Ángel Pérez; de Huesca y Jaca, monseñor Julián Ruiz Martorell; de Tarazona, monseñor Eusebio Hernández, y Teruel y Albarracín, monseñor José Antonio Satué. También ha estado presente en Nuncio Apostólico emérito Ramiro Moliner.

Monseñor Carlos Escribano ha sido el segundo arzobispo al que se le ha impuesto el palio en un acto en la catedral-basílica del Pilar, ya que antes este evento tenía lugar el roma.

En declaraciones a los medios de comunicación, monseñor Escribano ha explicado que tradicionalmente el palio se imponía en la Santa Sede y era el Papa el día de San Pedro y San Pablo, el 29 de junio, quien lo imponía a los arzobispos. “El papa Francisco lo cambio ya que la Iglesia Católica es muy grande y había arzobispos que tenían problemas de acercarse a Roma y prefirió entregarlo y que la celebración se hiciera en la diócesis”, ha contado, apuntando que ya se le impuso en Zaragoza a su antecesor, don Vicente Pérez, en octubre de 2015.

El arzobispo de Zaragoza recibió el palio de manos del papa Francisco en la solemnidad de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, en Roma, el 29 de junio de este año. En una pequeña conversación con el papa, monseñor Escribano ha contado lo siguiente: “Le pedí que rezara por la Diócesis y él me pidió que rezáramos por él. Ese intercambio de buenas intenciones en la oración para permanecer unidos es lo que simboliza el palio”.

En esta fecha, 26 de septiembre, en la que se ha celebrado la imposición del palio también se cumplen once años del comienzo del ministerio episcopal de Escibano: “Coincide con los once años que fui nombrado Obispo de Teruel y ahora recibo el palio en la Archidiócesis de Zaragoza”.

CELEBRACIÓN

Al comienzo de la celebración de la misa estacional, el arzobispo de Zaragoza ha realizado la profesión de fe católica, así como su compromiso ante la responsabilidad de ‘metropolitano’, que conlleva principalmente el deber de ser custodio de la comunión eclesial, armonizando la cooperación entre las diócesis de la provincia eclesiástica.

En su homilía, monseñor Escribano ha explicado que el palio, entre otros significados, simboliza “la relación estrecha entre Jesucristo y el arzobispo, entre el arzobispo y el pueblo a él confiado”.

La celebración litúrgica ha estado organizada por Jesús Aladrén, maestro de ceremonias del Cabildo, y en ella han participado los seminaristas de la archidiócesis de Zaragoza. La parte musical ha estado a cargo de la Escolanía de Infantes, dirigida por José María Berdejo, director de música de las Catedrales de Zaragoza. Al órgano, Juan San Martín.

PALIO

Se trata de una insignia exclusiva de los arzobispos residenciales o metropolitanos, y constituye un símbolo de unión y comunión de los obispos de la provincia eclesiástica con la Iglesia universal presidida por el sucesor de Pedro, el papa Francisco.

Esta banda blanca en forma de collar, adornada con seis cruces de seda negra, está fabricada con lana de los corderos blancos, que se bendicen todos los años, el 21 de enero en la iglesia de Santa Inés. Los palios se reservan sobre la urna donde están colocadas las reliquias del cuerpo del apóstol San Pedro, hasta el día 29 de junio, en que el Papa los bendice y los entrega a los nuevos arzobispos.

La lana significa la aspereza de la reprensión a los rebeldes; el color blanco, la benevolencia hacia los humildes y penitentes. La forma circular que encierra los hombros es el temor del Señor. Como ha destacado el Nuncio Apostólico en España en su alocución inicial, “el hecho de que el palio esté tejido con lana de oveja y se coloque sobre los hombros es un signo elocuente del Buen Pastor que carga con la oveja perdida”.

LA PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE ZARAGOZA

El papa Juan XXII constituyó la sede metropolitana de Zaragoza en 1318. Sus diócesis sufragáneas han sido históricamente las aragonesas: Albarracín, Barbastro, Huesca, Jaca, Tarazona y Teruel, más los obispados de Calahorra y Pamplona en algunas etapas. Por el decreto pontificio Cesaraugustae et aliorum, del 2 de Septiembre de 1955, se circunscribió al área metropolitana de Zaragoza a los obispados aragoneses, a excepción de Jaca que fue adscrito a la provincia eclesiástica de Pamplona.