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El proyecto LIFE NAdapta recomienda revisar la planificación del consumo de agua en agricultura y abastecimiento urbano

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Identifica los recursos hídricos más vulnerables de Navarra y propone medidas de adaptación en el contexto del cambio climático

PAMPLONA, 6 (EUROPA PRESS)

Un nuevo estudio de evaluación de los recursos hídricos de Navarra en el escenario de cambio climático, realizado en el marco del proyecto LIFE-IP NAdapta-CC, recomienda adoptar herramientas y enfoques de gestión del agua que permitan “adaptarnos y hacernos menos vulnerables al cambio climático”.

Para ello, hay que comenzar por “revisar la planificación en las cuestiones que llevan aparejado un consumo de agua significativo en sectores estratégicos o esenciales”, como el suministro de agua a regadíos y el abastecimiento urbano e industrial.

El informe, denominado ‘Estudio de evaluación de los recursos hídricos derivados de los nuevos escenarios de cambio climático basados en los modelos del Quinto Informe de Evaluación del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático)’, estima los recursos hídricos en régimen natural que se prevén puedan circular por ríos de determinadas cuencas de Navarra en el futuro, considerando esos nuevos escenarios de cambio climático.

El trabajo ha sido realizado por la empresa INCLAM con la dirección técnica de la sociedad pública Gestión Ambiental de Navarra (GAN) para el Gobierno de Navarra.

El estudio de evaluación, en línea con el del propio IPCC y con los estudios realizados en el ámbito nacional por el Centro de Estudios Hidrográficos del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX), advierte de una probable reducción de los recursos hídricos y un aumento de las sequías conforme avance el siglo y cuanto menor sea el esfuerzo global de mitigación de cambio climático, si bien la estimación de la cuantía de las reducciones debe tomarse con cautela, porque su evaluación presenta cierta incertidumbre (los modelos climáticos presentan resultados bastante variables), ha detallado el Gobierno navarro en un comunicado.

A la vista de los resultados y dado el papel esencial del agua en la economía y la sociedad, el estudio considera “imprescindible incorporar los efectos del cambio climático en la planificación y gestión de los recursos hídricos”.

El resultado se integra dentro del proyecto LIFE16 IPC/ES/000001 – LIFE-IP NAdapta-CC (2017-2025) ‘Hacia una integrada, coherente e inclusiva implementación de la política de adaptación al cambio climático en una región: Navarra’, cuyo objetivo es apoyar el desarrollo de la estrategia y planes de acción que el Gobierno foral contempla en su Hoja de Ruta de lucha frente al Cambio Climático de Navarra (HCCN-KLINA).

Una de las áreas de trabajo es la del agua, y en concreto, para lograr una gestión adaptativa que considere los efectos del cambio climático en la variación de la precipitación, y por tanto de los recursos hídricos disponibles, ayudando a que se establezcan medidas orientadas a alcanzar una gestión basada en un uso eficiente y sostenible del recurso hídrico.

El estudio muestra cómo los modelos climáticos del IPCC, que predicen la evolución del clima en el futuro aplicados al conocimiento actual, advierten de una probable reducción de los recursos hídricos y un aumento de las sequías conforme avance el siglo.

Esa reducción es en general “más importante cuanto menor sea el esfuerzo global de mitigación del cambio climático” y “más o menos acusadas según las cuencas analizadas”.

En este sentido, “la planificación hidrológica no debería orientarse tanto en estimar el porcentaje de reducción de los recursos hídricos (dada la imposibilidad de eliminar la incertidumbre), sino a identificar los sistemas de recursos hídricos más vulnerables y proponer medidas de adaptación”.

Tanto en los modelos analizados desde un escenario en el que los esfuerzos de mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero llevan a una estabilización de las mismas (RCP 4.5) como el escenario que contempla un nivel alto de emisiones (RCP 8.5), muestran en general una reducción de los recursos hídricos generados en el territorio, “más importante cuanto más se avance en el siglo y cuanto menor sea el esfuerzo global de mitigación del cambio climático, que pueden ser más o menos acusadas según las cuencas analizadas”.

El informe continúa indicando que “debemos redoblar nuestros esfuerzos en ayudar a los sectores que consumen agua a realizar una gestión de la demanda que busque un uso eficiente del recurso y una minimización de la explotación de los recursos hídricos, que permitan además que los ecosistemas acuáticos de nuestra comunidad sean más resilientes y tengan mayores probabilidades de mantenerse en buen estado de conservación, a pesar de la amenaza que puede llegar a suponer las consecuencias del cambio climático”.

CERCA DE 10.000 HM3 EN LOS RÍOS

Como punto de inicio, el estudio parte de los datos del Banco de Datos Hidrológico (BDH) del Gobierno de Navarra, que almacena información hidrometeorológica histórica recogida en los puntos de observación situados en las cuencas hidrográficas, y cuya última actualización se realizó en 2017.

En este momento, y según el informe, el volumen global estimado de agua que fluye por los ríos de Navarra es de 9.873 hm3, de los que la mitad son generados en la propia Comunidad foral, y el resto viene de transferencia de otras comunidades.

Teniendo en cuenta que la precipitación media total de Navarra es del orden de los 9485 mm/año, la escorrentía generada corresponde a una lluvia útil del 50%. El 72% de los recursos totales se generan en la vertiente mediterránea y el 28% en la vertiente cantábrica.

El análisis de los datos para el periodo 1940-2015 del BDH permite conocer de qué forma se reparten los recursos totales, debido a que la escorrentía depende de numerosos factores como la precipitación, evaporación, pendiente del terreno, vegetación, permeabilidad de los suelos, características geológicas, todos ellos muy variables a lo largo de la geografía navarra.

En este sentido, destaca la clara diferenciación entre las cuencas de la vertiente norte y cabeceras de los ríos pirenaicos, donde se generan escorrentías superiores a los 1200 mm/año, y la mediterránea, con escorrentías mucho menores, como es el caso de las cuencas de los ríos Linares, Queiles y Alhama, donde se obtienen valores promedio que oscilan entre los 75 y 90 mm/año.

En la vertiente mediterránea no sólo llueve menos, sino que, además, una fracción menor de la precipitación se convierte en escorrentía o recursos naturales.

Otras cuestiones que se constatan con los datos son la variación en la aportación de los recursos hídricos que se generan entre distintos años, siendo las cuencas del Linares, Alhama y Queiles las que presentan mayor irregularidad, frente a las cuencas cantábricas que presentan mayor estabilidad en sus caudales.

El informe incide en la necesidad de redoblar esfuerzos para ayudar a los sectores que consumen agua a realizar una gestión de la demanda que busque un uso eficiente del recurso y una minimización de la explotación de los recursos hídricos, que permitan además que los ecosistemas acuáticos de la Comunidad foral “sean más resilientes y tengan mayores probabilidades de mantenerse en buen estado de conservación a pesar de la amenaza que puede llegar a suponer las consecuencias del cambio climático”.

El estudio está relacionado con otros de áreas del proyecto LIFE-IP NAdapta-CC, como el ‘Estudio de variabilidad climática’ de la acción C6, o los ‘Ensayos de riego deficitario’ de la acción C4, desarrollados por las sociedades públicas Nasuvinsa e INTIA respectivamente, y que serán claves para la futura planificación hídrica considerando los futuros escenarios de cambio climático.