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La validación emocional, aceptar lo que el otro siente, clave para ayudar a tratar situaciones de pánico o traumáticas

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LOGROÑO, 3 (EUROPA PRESS)

Empatía, escucha activa, normalizar situaciones y acompañar al que sufre son algunas de las claves que la experta de UNIR, Xenia García Romero, ofrece para ayudar a una persona que, en estos momentos, esté pasando por una situación traumática o de pánico tras algún acontecimiento importante en su vida. La validación emocional, que no es más que la aceptación de la experiencia emocional del otro, es fundamental para poder ayudar a otra persona y que pueda terminar su proceso con éxito.

Día a día nos enfrentamos a situaciones más o menos complejas cuya gestión, si es positiva, nos puede ayudar a continuar con nuestra vida sin grandes alteraciones. Pero cuando, de repente, ocurre algo que cambia los esquemas y hace tambalear tu cotidianeidad y rutinas se producen ciertas sensaciones de estrés y ansiedad cuyo choque puede ser brusco y es, entonces, cuando hay que estar alerta a nuestros cambios.

Una situación parecida es la que, en estos momentos, pueden estar viviendo muchos de los habitantes de La Palma tras la erupción del volcán ‘Cumbre Vieja’. Los ‘palmeros’ se han visto obligados a cambiar su vida de un momento a otro, han dejado todo atrás y, en muchos casos, no han podido ni siquiera poder recuperar sus pertenencias o incluso han perdido sus casas. Para la profesora de UNIR todo ello conllevará un ‘shock’ que, como recalca, “seguramente llegue más adelante. Ahora están preocupados en salvar lo poco que puedan, en ver cómo avanza el volcán o los daños que ha provocado. Es pronto para que sean conscientes de esa situación de trauma o pánico que algunos de ellos llegarán a sentir al cabo de los meses”.

ACOMPAÑAMIENTO EMOCIONAL

Así las cosas, para cuando esto ocurra, la profesora del título ‘Experto Universitario en Trauma y EMDR’ de UNIR cree que es muy importante que esas personas se sientan acompañadas en su proceso. “El acompañamiento emocional es muy importante porque esto hará más fácil la recuperación” aunque como explica “también es bueno respetar su decisión si en algún momento quieren estar solos, necesitarán su momento de aislamiento pero, como todo, nunca es bueno que esas situaciones lleguen al extremo”.

En este punto y ante la dificultad de este proceso, la experta es consciente de que “muchas veces una persona no sabe cómo actuar cuando un amigo o un familiar tiene un problema de este tipo porque es algo muy personal”. Para ello aboga por la validación emocional porque “nos ayudará a entender al otro” e incluso “se puede aplicar a uno mismo” y eso nos ayudará a entender mejor el proceso de cada uno.

Como ejemplo, ha indicado, “si yo estoy triste o tengo miedo” lo fácil sería decirme a mí mismo “no te preocupes, ya pasará” pero esto no es “positivo para mí”. En realidad -ha indicado- esto se conoce como ‘invalidación emocional- y “debemos evitarla a toda costa”.

Ante esta situación, García Romero explica que “ante una persona que se encuentra mal, triste o enfadada lo fundamental es escuchar. Pero escucharla realmente, de forma activa, no debemos intervenir todo el rato y dar opinión sino que debemos permitir que ‘suelte’ todo lo que tenga dentro y que sienta que le estamos haciendo caso. Hay que prestarle atención y decirle que estamos con ella pero dejar que se exprese con tranquilidad”.

Una vez que la persona ha hablado y ha dicho lo que siente, el segundo paso es validar esa situación y decirle que “todo lo que sucede es normal. Es normal que estés asustado o es normal que estés triste porque la situación lo es…”.

Con esto -ha indicado- “estamos dando permiso para que exprese la emoción y que hable sobre eso sintiéndose mejor. Se siente comprendido y eso es algo fundamental para continuar con un buen proceso de recuperación”.

Además, la experta aconseja preguntar a esa persona si quiere hablar sobre lo que le preocupa o si por el contrario no quiere hacerlo en ese momento. Sea la respuesta que sea “hay que respetar la decisión y no agobiar”.

Sobre todo -ha insistido- se trata de acompañar “pero incluso con pequeños gestos: Llevarle un café, agua, un té… acompañarle a dar un paseo o sentarse con la persona incluso sin hablar, esas cosas tan pequeñas son muy grandes”.

También, si eres tú mismo el que tiene el problema, la experta apuesta por hablarlo, escribirlo o incluso dibujarlo… “lo que sea” que te ayude a “soltar” será “muy positivo”.

SITUACIÓN DE PÁNICO

Como ha explicado la experta de UNIR, una situación de pánico es un momento muy estresante emocionalmente en el que uno siente que hay peligro para la vida, éste puede ser real o mental, y ante ello nuestro cuerpo reacciona emitiendo señales de alarma: El corazón empieza a ir más rápido, cuesta respirar, puedes sentir dolor en el pecho, te aceleras, echas a correr… nuestro cuerpo actúa así porque quiere que nos pongamos a salvo y puede crearte una ansiedad y estrés muy importante.

Si esto nos ocurre, ha indicado, “es fundamental reconocer lo que sentimos y tener recursos para gestionarlo”. En este punto, ha defendido, “hay que ponerle nombre y luego gestionarlo con estrategias de afrontamiento y recursos personales como seguir haciendo una rutina porque nos dará seguridad al cerebro, descansar, comer y beber agua de forma regular porque el cuerpo interpreta eso como algo positivo y que no hay peligro, hacer deporte o actividades que nos ayuden a liberarnos, hablar con personas de confianza, hacer cosas que nos gustan, hablar, respirar con calma…”.

¿QUÉ HACER SI SE PROLONGA EN EL TIEMPO?

También es fundamental contar con ayuda si es necesario, si ves que la situación no mejora o si se alarga en el tiempo. “Es importante conocer la señales del estrés postraumático, sobre todo, si contamos con síntomas que nos dificultan el día a día como no poder dormir, despertarse frecuentemente, sufrir ataques de pánico mientras duermes, tener dificultad para pensar, estar agotados todo el día, más irritables, inquietos, no tener energía, estar deprimido o contar con pensamientos negativos persistentes…”.

Se trata, ha finalizado, de gestionar un trauma “afrontando esa situación de frente y contando con buenas estrategias que permitan solucionarlo porque -como ha enfatizado- está claro que, aunque no es fácil, se puede conseguir”.