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Ibiza pasará este sábado a nivel 2 de alerta sanitaria aunque las terrazas tendrán que cerrar a las 17.00 horas

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IBIZA, 7 (EUROPA PRESS)

Ibiza pasará este sábado de nivel 3 a nivel 2 de alerta sanitaria, según ha confirmado este miércoles la consellera de Presidencia, Función Pública e Igualdad, Mercedes Garrido, quien ha explicado que las terrazas deberán seguir cerrando a las 17.00 horas.

Tras reunirse con los alcaldes de Ibiza y el presidente del Consell Vicent Marí, Garrido ha explicado que las nuevas medidas volverán a analizarse el 23 de abril. En Formentera, la situación quedará como antes del 12 de marzo, eliminándose las restricciones específicas previstas en Semana Santa.

Garrido ha reconocido que la situación epidemiológica en Ibiza es “bastante estable”, aunque la presión hospitalaria es “importante”. Por ello, serán prudentes a la hora de realizar la desescalada en previsión de los datos que puedan manejarse las próximas semanas, tras conocerse la incidencia de contagios después de la Semana Santa.

Aún así, la consellera ha considerado que, en caso de subir los casos, “no se va a parecer en nada” a la situación vivida después de Navidad. En Ibiza, desde el lunes las reuniones sociales en ámbitos privados podrán volver a contar con un máximo de seis personas de dos núcleos de convivencia.

En cuanto a otras medidas, en las terrazas de los locales las mesas podrán contar con un máximo de cuatro personas de dos núcleos y estas terrazas sólo podrán trabajar hasta las 17.00 horas puesto que “a mayor apertura de la restauración, mayor nivel de contagios”.

Los comercios tendrán aforos de hasta el 75 por ciento y seguirán cerrando a las 20.00 horas. Los lugares de culto tendrán aforos de hasta el 50 por ciento.

Además, entre otras novedades, se reanudarán las competiciones autonómicas de deportes federados a partir de 12 años y podrá haber público en competiciones de ámbito estatal, con aforos de hasta el 50 por ciento y un máximo de 400 personas al aire libre o de 200 personas en pabellones cubiertos con un aforo máximo del 25 por ciento.

En los gimnasios podrá haber clases con grupos de hasta 10 personas en interiores y de hasta seis, si son actividades de intensidad máxima.

También ha explicado que, tras conocerse que el estado de alarma finalizará el 9 de mayo, hay que comenzar a analizar y plantear distintas actuaciones entre comunidades autónomas porque el virus “hay que lucharlo entre todos” y son luchas “complejas y que deben ir coordinadas”.

“No se puede pasar de unas medidas muy restrictivas a no tener medidas. La desescalada a partir del día 9 debe ser lenta” porque el objetivo que comparten todos es salvar al máximo la temporada en las Islas, ha afirmado.

“Poder llegar en las mejores condiciones posibles a junio, cuando preveemos que se podrá iniciar la temporada”, ha añadido. Garrido ha reiterado que la intención es poder mantener los datos actuales y tener una temporada “lo más normal posible”.

La consellera ha expresado además su preocupación por las fiestas ilegales, recordando que no sólo corren peligro los asistentes, sino toda la población.

El presidente Vicent Marí, por su parte, ha reiterado que la desescalada será “lenta, prudente” y será un proceso “muy conservador” puesto que el objetivo es llegar a la temporada turística con buenos datos epidemiológicos.

Además, ha reconocido que la cepa británica, más contagiosa que otras, es ahora la causante en la Isla de la mayoría de casos, por lo que hay que extremar la prudencia a la hora de relajar las restricciones.

Asimismo, ha indicado que el sector de la restauración ha solicitado flexibilizar horarios y aforos, así como poder utilizar los interiores de los establecimientos, un tema “crítico” este último.

El presidente ha mostrado su confianza en que la cuarta ola sea “más débil” en Ibiza y poder demostrar que la Isla es un destino seguro.

Incluso, ha explicado sus intenciones de solicitar que, después del personal que está en primera línea, sean vacunados trabajadores de la hostelería o del sector del comercio para lanzar así un mensaje de seguridad a los países emisores de turismo, aunque ha reconocido que es una petición “compleja”.