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Amnistía denuncia que pese al coronavirus algunos países continúan con su “implacable” uso de la pena de muerte

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Sin cifras oficiales, la ONG aventura que China podría ser el país que más ejecuciones comete cada año

MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

La ONG Amnistía Internacional (AI) ha publicado este miércoles su último informe sobre pena de muerte, en el que se pone de relieve que pese a la crisis sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus, algunos países continúan haciendo un uso “implacable” de las ejecuciones y las sentencias de muerte.

“Mientras el mundo se centraba en encontrar maneras de proteger vidas frente a la COVID-19, varios gobiernos mostraron una inquietante determinación por recurrir a la pena capital y ejecutar a personas a toda costa”, ha lamentado la secretaria general de Amnistía, Agnès Callamard.

“Los desafíos sin precedentes planteados por la pandemia de COVID-19 no bastaron para disuadir a 18 países de llevar a cabo ejecuciones en 2020”, ha revelado Amnistía, que destaca como a pesar de que hubo una tendencia general a la baja, “algunos países mantuvieron o incluso aumentaron el número de ejecuciones”, lo que para la ONG es síntoma de “un escalofriante desprecio por la vida humana en un momento en el que la atención se centra en proteger a la gente de un virus mortal”.

Entre los países que se mostraron más activos ejecutando sentencias de este tipo en 2020 se encuentra Egipto, que llegó a triplicar su cifra anual, y China, cuyas autoridades anunciaron que castigarían con la muerte aquellas infracciones que violaran las políticas de prevención contra la pandemia.

El informe también hace mención a la Administración de Donald Trump en Estados Unidos, donde se reanudaron las ejecuciones federales tras casi veinte años de paréntesis, con diez ejecuciones en tan solo seis meses, al igual que hicieron otros países, como India, Omán, Qatar y Taiwán.

“La pena de muerte es un castigo abominable y llevarla a cabo en medio de una pandemia subraya aún más su crueldad inherente. La lucha contra una ejecución es difícil en los mejores momentos, pero la pandemia provocó que muchos condenados no pudieran acceder a asistencia legal en persona, y muchas de las que querían brindar apoyo tuvieron que exponerse a riesgos considerables”, ha denunciado Callamard.

LOS CINCO PAÍSES QUE FIRMARON MÁS EJECUCIONES

Oficialmente a Irán le corresponde el dudoso honor de encabezar la lista de países que más ejecuciones lleva a cabo a lo largo del año: 246. Sin embargo, Amnistía sospecha que el más prolífico en este sentido sería China, con “miles” de ajusticiamientos anuales, ya que todos ellos están considerados “como secreto de Estado y se impide el escrutinio independiente”.

“Las cifras de que dispone Amnistía Internacional sobre todas las ejecuciones de las que se ha tenido noticia no incluyen las llevadas a cabo en China”, reconoce la ONG, que sí dispone de los datos de otros países, como Egipto, con 107 ejecuciones; seguido de Irak, con 45; y Arabia Saudí, con 27.

En el caso de Egipto, las cifras se han triplicado en el último año. Amnistía detalla que una veintena de estas sentencias se habrían llevado a cabo por delitos de índole “política” en “juicios manifiestamente injustos” basados “confesiones forzadas” y otras violaciones graves de los Derechos Humanos.

Por su parte, y aunque Amnistía admite que las ejecuciones en Irán han continuado por debajo de las de años atrás, “el país ha utilizado cada vez más la pena de muerte como arma de represión política, contraviniendo así el Derecho Internacional”, denuncia.

En relación a Estados Unidos, la ONG recalca que fue el único país del continente americano en 2020 en el que se ejecutaron este tipo de condenas. En julio, recuerda, el Gobierno de Trump firmó la primera ejecución federal en 17 años, y cinco estados ajusticiaron a un total de siete personas.

“Virginia se convirtió recientemente en el primer estado del sur de Estados Unidos que derogó la pena de muerte, mientras que, en el ámbito federal, hay pendientes ante el Congreso varios proyectos de ley para abolirla”, ha recalcado Callamard.

En cuanto al resto de la situación mundial, la ONG alerta de que “muchos países” de Asia y Oceanía violaron el derecho y las normas internacionales que prohíben el uso de la pena de muerte para delitos que no incluyan el homicidio intencional.

Se impuso la pena de muerte para delitos de drogas en China, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Sri Lanka, Tailandia y Vietnam; por corrupción en China y Vietnam; y por blasfemia en Pakistán, que al igual que Bangladesh dictó estas penas en tribunales especiales con diferentes procedimientos judiciales. Mientras, en Maldivas continúan condenadas a muerte cinco personas que tenían menos de 18 años en el momento de cometer el delito.

LAS CIFRAS MÁS BAJAS DE LA ÚLTIMA DÉCADA

Aunque los datos que llegan de algunos lugares del planeta como China, Corea del Norte, Siria y Vietnam, son “limitados”, Amnistía ha cifrado el número de personas ejecutadas el año pasado en 483, lo que supone una disminución del 26 por ciento con respecto a 2019 y del 70 por ciento si se comparan con las altísimas cifras registradas en 2015, cuando se supo de 1.634 ejecuciones.

De acuerdo con la información que maneja Amnistía, este descenso se ha podido deber a la reticencia de algunos estados a seguir llevando a cabo este tipo de condenas, y en menor medida también a la interrupción de muchas de ellas debido a la crisis del coronavirus.

El informe subraya un importante descenso del 85 por ciento en Arabia Saudí, y casi a la mitad en Irak, mientras que no se registraron ejecuciones en Bahréin, Bielorrusia, Japón, Pakistán, Singapur o Sudán, países que sí las habían llevado a cabo en 2019.

En lado opuesto está Indonesia, donde las condenas a muerte registradas en 2020 aumentaron un 46 por ciento con respecto a 2019, y Zambia, con las cifras más altas en África subsahariana, que el año pasado impuso 119 condenas, 18 más que en 2019.

El número de condenados a muerte en todo el mundo cayó un 36 por ciento en el último año. Al menos 1.477 personas fueron sentenciados a morir, aunque Amnistía ha señalado que un descenso en 30 de los 54 países en los que tiene conocimiento de que se habían impuesto este tipo de penas.

RELEGAR LA PENA DE MUERTE “A LOS LIBROS DE HISTORIA”

“A pesar del afán de algunos gobiernos de seguir aplicando la pena capital, la imagen general de 2020 fue positiva. Chad abolió la pena de muerte, al igual que el estado estadounidense de Colorado, y el número de ejecuciones de que se tuvo noticia siguió disminuyendo”, ha destacado Callamard.

Además de las buenas noticias que llegaron desde Chad y Colorado el año pasado, Kazajistán se ha comprometido a abolirla, mientras que Barbados finalizó las reformas para derogar también la pena de muerte, “exponente máximo de pena cruel, inhumana y degradante”, expone Callamard.

“Hasta abril de 2021, 108 países han abolido la pena de muerte para todos los delitos y 144 la han abolido en la ley o en la práctica”, recalca el informe de Amnistía, en el que se concluye instando a los líderes mundiales de todos las naciones que continúan con estos “homicidios autorizados por el Estado” a que acaben con ellos para 2021.