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Tribunales.-El acusado de matar a martillazos a su casero pide perdón a la familia y dice estar «muy arrepentido»

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JAÉN, 20 (EUROPA PRESS)

El hombre acusado de matar a martillazos a su casero y después quemar su cadáver ha pedido perdón a la familia del fallecido y ha asegurado ante el tribunal con jurado que le juzga en la Audiencia de Jaén que está «muy arrepentido por lo ocurrido».

«Pido perdón a todos vosotros y a la familia. Estoy muy arrepentido de todo lo que ha pasado. Lo siento mucho», son las últimas palabras pronunciadas por E.H.M. y traducidas por una intérprete antes de que los seis hombres y tres mujeres que conforman el jurado se retiren a deliberar sobre el veredicto.

En su informe final, el Ministerio Fiscal ha mantenido su calificación de los hechos como un delito de homicidio, con el atenuante de confesión y la agravante de abuso de confianza, y un delito de incendio en casa habitada.

Pese a que el acusado declaró que hizo lo que hizo porque veía demonios y sentía que estaba sufriendo brujería, el fiscal ha mantenido que E.H.M. «estaba en sus plenos cabales» cuando golpeó a la víctima en la cabeza con una maceta de obra y prendió fuego al cadáver y a la casa para «destruir todas las pruebas».

«Tiene conciencia de lo que ha hecho y de que lo que ha hecho está mal», ha dicho el fiscal en su intervención, al tiempo que ha insistido en que no hay ninguna prueba pericial aportada que cuestione el estado mental del fallecido ya que los forenses han descartado cualquier tipo de trastorno o enfermedad psiquiátrica.

Para el Ministerio Público, la muerte del fallecido, un hombre, de 68 años, muy apreciado en la comunidad musulmana de Martos (Jaén), está en una discusión en la que la víctima recriminó al acusado que tuviera la casa «como una auténtica pocilga», lo que estaba ocasionado «muchas quejas» de los vecinos.

Por su parte, la acusación particular que representa a la familia del fallecido, ha mantenido su calificación de asesinato. Para la letrada, el acusado llevaba planteando la muerte de su casero «desde hacía más de un mes» y lo llevó a cabo sin que dejara al fallecido «posibilidad alguna de defenderse».

Para la acusación particular todo lo referido por el acusado a demonios, brujería y mal de ojo responde a «una estrategia» ya que «en todo momento tenía conocimiento de lo que había hecho» y quemó la casa para borrar «cualquier rastro de lo que allí había ocurrido. En esta línea ha pedido la pena máxima de 25 años por asesinato sin contemplar ningún tipo de atenuante.

Desde la defensa, se ha mantenido que el acusado es un enfermo que está sin diagnosticar porque «una persona que está en sus cabales no mata a otro y se va a fumar un cigarro, ni se deja conducir a la Policía con la excusa de invitarlo a desayunar».

«Todo el mundo que lo conocía sabía que el acusado llevaba días mal» y finalmente «hizo lo primero que se le pasó por su cabeza enferma porque está enfermo», ha dicho el abogado defensor que ha pedido al jurado que se pongan en lugar del procesado y que «si tienen la más mínima duda actúen siempre en favor del acusado».

Por todo ello, la defensa ha mantenido su petición de libre absolución, y en todo caso, de manera subsidiaria, una condena que tenga en cuenta los atenuantes de confesión y arrebato.

LOS HECHOS

El jurado popular deberá pronunciarse sobre unos hechos ocurridos el 1 de febrero de 2019 en una casa ubicada en el número 5 de la calle La Peña, en Martos (Jaén). El acusado residía en ese inmueble con el permiso del fallecido, que no le cobraba nada. El fiscal asegura en su escrito de calificación que las relaciones entre el acusado y su casero fueron empeorando.

El motivo de las discusiones entre ambos es que el procesado, según la versión de Fiscalía, fue almacenando chatarra e introduciendo animales en la vivienda, «con el consiguiente problema de higiene que acarreaba», extremo que E.H.M. ha negado durante el juicio.

El día en que ocurrieron los hechos, E.H.M. invitó a su casero a casa a comer, «con la intención de ser agradecido», según recoge la Fiscalía. Sin embargo, el Ministerio Público relata que se produjo una discusión entre ambos y el acusado, como el mismo ha reconocido, golpeó a la víctima con una maceta de obra en la cabeza, objeto que no llegó a ser localizado entre los restos de la casa.

Para «intentar hacer desaparecer el cuerpo», trasladó el cadáver al corral de la vivienda, amontonó ropas y mantas viejas y puso el cadáver en el centro. A continuación, según relata el Ministerio Fiscal le prendió fuego.

Los bomberos se emplearon a fondo para sofocar el fuego, pero no fue hasta la mañana siguiente cuando la Guardia Civil encontró el cadáver después de que la familia del fallecido comunicara sus sospechas de que podría estar en la vivienda. Los agentes los restos óseos de un hombre y las pruebas de ADN realizadas confirmaron que pertenecía al casero.

Sin embargo, el fuego había calcinado por completo el cuerpo. Sólo se recuperó el tronco. De ahí que la autopsia no haya podido arrojar luz sobre cómo se produjo exactamente la muerte, pero sí ha revelado que la víctima había fallecido cuando le prendió fuego a la casa.

La Guardia Civil detuvo al inquilino de la vivienda como presunto autor de los hechos. E.H.M. confesó el crimen ante el juez, que lo envió a prisión preventiva, sin fianza. E.H.M. ha reconocido ante el jurado haberlo matado y que lo hizo porque la víctima lo hizo porque la víctima le había echado «mal de ojo» y le hacía brujería para que él viera demonios.

El jurado ya ha comenzado con la deliberación sobre el objeto del veredicto, un cuestionario elaborado por la presidenta del tribunal que será el que determine finalmente el contenido de la sentencia.