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Los dos principales acusados en el caso por sedición en Jordania se declaran inocentes de los cargos

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MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

Los dos principales acusados en el caso por “sedición” que salpicó a un antiguo príncipe heredero de Jordania se han declarado inocentes durante la primera jornada de vistas, celebrada el lunes y que estuvo cerrada a los medios de comunicación.

El exministro Basem Ibrahim Yusef Auadalá y Sharif Hasán bin Zaid han afirmado que no son culpables de los cargos que se les imputan, a los que durante la jornada se le sumaron uno de posesión de drogas contra Husein, según ha informado el diario ‘The Jordan Times’.

Los procedimientos fueron aplazados hasta este martes, cuando se retomarán las vistas, en un proceso en el que ambos acusados se exponen a penas de entre tres y 20 años de cárcel, en caso de ser declarados culpables por el tribunal.

La Fiscalía ha acusado a ambas personas de mantener contactos con el antiguo príncipe heredero Hamza, hermanastro del actual monarca, Abdalá II, para intentar hacerse con la corona, para lo que habría “empezado a atacar y criticar al rey”.

En este sentido, recoge que Hamza y Bin Zeid se reunieron de forma regular para discutir su plan, tras lo que este último sugirió incluir a Audalá en los esfuerzos para recabar apoyos internacionales suficientes para impulsar el complot.

La Fiscalía ha destacado que las críticas de Hamza al monarca tras la muerte de ocho personas en un hospital a causa de la falta de oxígeno en medio de la pandemia de coronavirus eran parte de este plan y buscaban “provocar que la gente se levantara contra el régimen y se enfrentara a las fuerzas de seguridad”.

La Casa Real anunció el 22 de abril la liberación de 16 detenidos en el marco del caso tras “una petición de perdón de varios de los detenidos”, si bien la Fiscalía especificó que entre ellos no estaban Audalá ni Husein, por considerar que su papel en el supuesto complot sería mayor que el de otros acusados.

El caso supuso un terremoto político en Jordania, tanto por enturbiar la habitual estabilidad política del reino como por aplicar directamente a personas del entorno del rey, entre ellos el antiguo príncipe heredero Hamza, que perdió el título cuando Abdalá II proclamó a su hijo como sucesor.

El Gobierno jordano se esforzó tras destaparse el escándalo para aclarar que Hamza no sería juzgado e incluso el propio rey aseguró que su hermanastro –son hijos del mismo padre– estaba “comprometido” con la familia real y con los intereses del país “por encima de cualquier otra consideración”.