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Los conflictos pasan a un “contexto más complejo” con récord de intervenciones internacionales, según el IISS

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El IISS dice que el mundo “es más peligroso que en cualquier otro momento desde el fin de la Guerra Fría”

MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

Los conflictos a nivel internacional durante el último año han evolucionado hacia un “contexto más complejo” marcado por la proliferación de actores estatales y no estatales que han provocado un récord de las intervenciones de terceros, según un estudio publicado este martes por el Instituto Internacional para Estudios Estratégicos.

El informe apunta que “la participación de un gran número de potencias geopolíticamente significativas en conflictos armados internos en busca de sus intereses de política exterior provoca que estos conflictos sean más complejos y se alarguen, complicando los esfuerzos para intentar lograr la paz”.

Así, manifiesta que “las cargas catastróficas a nivel socioeconómico del coronavirus y la aceleración del cambio climático exacerbarán los conflictos a corto y medio plazo”, antes de resaltar que la pandemia “no ha alterado los conflictos como lo ha hecho con otras actividades”.

“En 2020 y el principio de 2021, el conflicto ha continuado sin tregua en todo el mundo e incluso se ha acelerado en lugares como Etiopía, Mozambique, Birmania, Nagorno-Karabaj y el Sahel”, ha explicado el IISS, que ha agregado que “los grupos armados no estatales a nivel mundial han aprovechado la carga de la pandemia sobre los recursos gubernamentales y su atención para fortalecer su control territorial, sus actividades en el tráfico ilegal y, en algunos casos, su legitimidad entre la población”.

En este sentido, el organismo ha subrayado que la situación global está marcada “por la misma tendencia compleja y al alza” registrada desde 2015 y ha incidido en que “la mayoría de los conflictos son esencialmente internos, pero se han convertido cada vez más en internacionalizados”.

Irene Mia, editora del informe del IISS, ha apuntado que la edición de este año “demuestra que el mundo es sin duda más peligroso y menos seguro que en cualquier otro momento desde el fin de la Guerra Fría” y ha se ha registrado además una prolongación de los conflictos a causa de este intervencionismo internacional.

“La intervención externa en el conflicto no es ya una reserva de las potencias occidentales. Los conflictos internos internacionalizados se han triplicado en la última década”, ha argüido Mia, quien ha apuntado a una “fatiga de intervención entre las potencias occidentales” que ha abierto la puerta a países como Irán, Rusia, Arabia Saudí, Turquía y Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Asimismo, ha manifestado que “el orden internacional ha fracasado de forma sistemática a la hora de resolver los conflictos armados, que cada vez son más largos y más intrincados”. “La duración media de un conflicto armado típico se ha extendido desde el final de la Guerra Fría”, ha añadido.

“Muchos conflictos se reinician. Entre 1989 y 2018, casi la mitad de todos los conflictos se repitieron. Más del 90 por ciento de estos conflictos abordaban las mismas o similares disputas, subrayando el fracaso de los esfuerzos de pacificación a la hora de abordar las causas que están en la raíz de los mismos”, ha argumentado.

Por otra parte, Mia ha hecho hincapié en que “los enormes daños económicos y el sufrimiento humano causado por la pandemia, particularmente en el sur global, probablemente añadirán combustible al fuego de la inestabilidad social y política y serán una incubadora de conflicto durante los próximos años”.

“Mientras un abanico más amplio de potencias se implican en conflictos, adquieren un papel a la hora de pactar altos el fuego y los proceso de paz en búsqueda de sus intereses nacionales, en ocasiones evitando o ignorando a los estados occidentales y a Naciones Unidas”, ha subrayado, poniendo como ejemplo el caso de la guerra en Siria.

ANÁLISIS REGIONAL: AMÉRICA Y EUROPA

En este contexto, el IISS ha manifestado que el conflicto en América “seguirá mezclando el crimen y la violencia política, con pocas expectativas de una paz duradera ante el deterioro de las condiciones socioeconómicas tras la COVID-19, la erosión de la efectividad del gobierno y el Estado de Derecho y la creciente legitimidad de los grupos criminales entre las poblaciones locales”.

Así, ha apuntado a la probabilidad de una “mayor inestabilidad” en el Triángulo Norte –El Salvador, Guatemala y Honduras–, en la frontera entre Estados Unidos y México y en las regiones fronterizas entre Colombia y Venezuela, antes de alertar de la profundización de la crisis política, económica y humanitaria en Haití.

El IISS ha destacado que en el caso de Europa y Eurasia, Nagorno-Karabaj fue escenario de “la peor escalada militar desde el fin de la Guerra Fría” debido a los combates entre Armenia y Azerbaiyán –país que contó con el apoyo de Turquía–.

Asimismo, ha reseñado que “el otro teatro militar activo en la región, Ucrania, presenció un aumento del despliegue militar por parte de Rusia a principios de 2021 que anuló ‘de facto’ el acuerdo de alto el fuego de Minsk”, antes de alertar de que en ambos casos hay un “riesgo de escalada”.

“La posible intervención militar rusa en la región para proteger a las minorías rusoparlantes sigue siendo una preocupación de larga data para los países del Báltico y para la OTAN de forma más amplia”, ha sostenido el IISS en su informe.

LA SITUACIÓN EN ASIA Y ÁFRICA

En otro orden de cosas, el organismo ha recordado que el origen los conflictos armados en el sur y el sureste de Asia son “históricamente diversos”, con “conflictos subnacionales, el islam radical transnacional y las disputas interestatales”.

“El dramático cambio de poder en Afganistán impactará profundamente la estabilidad regional. La retirada occidental del país abrirá la puerta a las potencias regionales –China, Rusia e India–, así como a otros países de Asia Central, que jugarán un papel más importante en el país, creando nuevos desafíos significativos”, ha explicado.

En el caso de Oriente Próximo, ha puntualizado que, diez años después de la ‘Primavera Árabe’, la región “sigue siendo escenario de los conflictos más intrincados en el mundo” y ha incidido en las intervenciones extranjeras en Irak, Siria y Yemen por parte de varios países de la región.

“Rusia y Turquía han incrementado de forma notable su papel en las dinámicas de seguridad en la región, especialmente en Libia y Siria”, ha señalado, al tiempo que ha recalcado que los ‘Acuerdos de Abraham’ “tienen el potencial de ser transformadores en la región, si otros países se suman”.

Sin embargo, ha reconocido que “el puzle regional sigue altamente vulnerable ante la falta de certezas sobre la revitalización del acuerdo nuclear con Irán y la forma en la que el nuevo Gobierno iraní pueda incrementar sus interacciones regionales a través de sus redes de influencia”.

El IISS ha apuntado además a la importancia de prestar atención al “conflicto congelado” en Sáhara Occidental, dado que “muestra signos de reactivarse” y ha alertado de la “potencial escalada” en el Mediterráneo oriental debido a las tensiones entre Turquía y sus rivales regionales, entre ellos Grecia.

Por último, el IISS ha dicho que el “arco de conflicto e inestabilidad” entre el Sahel occidental y el Cuerno de África afecta a más de diez países, con un repunte de los conflictos y las intervenciones en terceros países, tanto a nivel regional –Eritrea y Ruanda– como internacional –Rusia, Estados Unidos, Francia y otros países europeos–.

“Esto ha abierto la puerta a una mayor inestabilidad. En particular, las guerras regionales transnacionales en varios países en África occidental y el Sahel podrían expandirse a Costa de Marfil y Senegal”, ha manifestado, antes de recalcar que el conflicto en el norte de Mozambique amenaza a Tanzania, mientras que la guerra en Etiopía podría “desestabilizar toda la subregión”.