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La respuesta inmunitaria del intestino contra COVID-19 no proporciona protección a otros órganos, según estudio

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MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

Es posible que nuestros intestinos no proporcionen una inmunidad sistémica duradera contra la COVID-19, es decir, que las células inmunitarias circulen por el cuerpo para proporcionar protección a otros órganos, según un nuevo estudio publicado en Frontiers in Immunology.

Un análisis de muestras de sangre de pacientes infectados por el SARS-CoV-2, publicado en la revista ‘Frontiers in Immunology’, ha revelado que las células inmunitarias que circulaban por la sangre, desencadenadas por la respuesta del intestino a la infección, eran limitadas en número en comparación con las células inmunitarias desencadenadas en otras partes del cuerpo.

“Aunque el intestino se considera un importante portal de entrada del virus, la respuesta inmunitaria en la sangre de los pacientes con COVID-19 está dominada por los linfocitos (células que protegen al organismo de la infección) que han sido desencadenados por otras zonas del cuerpo. Hay que seguir trabajando, pero estos hallazgos pueden tener implicaciones para las vacunas orales contra la COVID-19”, explica uno de los autores de esta investigación, el doctor Sebastian Zundler, jefe del grupo de investigación del Departamento de Medicina 1 del Hospital Universitario de Erlangen (Alemania).

La infección por COVID-19 puede entrar en el organismo a través de los pulmones o el intestino, de ahí que se recomiende el distanciamiento social y el lavado de manos frecuente. El equipo de Zundler estaba interesado en comprender el papel del intestino en la provisión de inmunidad sistémica a este virus.

El equipo utilizó una técnica denominada citometría de flujo para detectar y medir los distintos tipos de células inmunitarias que se encontraban en las muestras de sangre de los pacientes que actualmente padecen la COVID-19, de los pacientes recuperados de COVID-19 y de los que están libres del virus.

“Existe un mecanismo especial en el tejido linfoide del intestino que desencadena la producción de un marcador de impronta llamado “integrina a4b7. Este marcador hace que las células T se dirijan al intestino para combatir la infección. Podemos utilizar este marcador para identificar si hay linfocitos circulando en la sangre que fueron desencadenados por la respuesta inmunitaria del intestino”, explica la doctora Tanja Müller, autora principal de este estudio.

Los investigadores encontraron relativamente pocas células inmunitarias con este marcador en la sangre de los pacientes con COVID-19. “Esto podría deberse a la ‘dilución’ por parte de las células generadas en otros lugares de la infección (muy probablemente el pulmón) o, alternativamente, a la atracción selectiva de estas células inmunitarias con impronta intestinal hacia órganos distintos del intestino, ya que no había diferencias entre los pacientes con y sin síntomas que sugirieran un elemento intestinal en su infección”, apunta la experta.

Los investigadores especulan que si las células inmunitarias impresas en el intestino se diluyen en comparación con las células inmunitarias activadas por otras partes del cuerpo, podría haber implicaciones para las vacunas orales contra la COVID-19 que se están desarrollando actualmente.

“Si hay relativamente pocas células inmunitarias impresas en el intestino, exponer el sistema inmunitario intestinal con una vacuna contra el SARS-CoV-2 podría no dar lugar a una inmunidad circulante sustancial y, por tanto, a la protección cruzada de otros órganos contra el virus”, afirma Müller.