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Irán cierra urnas tras una jornada electoral de 19 horas

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MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

Las urnas han cerrado este sábado en Irán después de 19 horas de jornada electoral y con varias extensiones de horario en el marco de las elecciones presidenciales marcadas por la eliminación de las candidaturas de las principales figuras moderadas.

En concreto, la votación se ha detenido a las 2.00 horas (hora local) de este sábado, tras haberse iniciado a las 7.00 horas (hora local) del viernes con el voto del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, quien llamó a los iraníes a participar en los comicios, informa la cadena de televisión iraní Press TV.

Pese a que se ha decretado el cierre de urnas y el escrutinio ha comenzado, cualquier votante que se encuentre en el interior de los colegios electorales a la espera de emitir su voto, puede hacerlo.

Durante la jornada se ha ampliado el horario de voto en varias ocasiones para permitir a todos los participantes hacerlo cumpliendo los protocolos contra el coronavirus. La última prórroga se produjo a media noche, al permitir la apertura durante dos horas más en una decisión respaldada por el ministro del Interior, Abdolreza Rahmani Fazli.

Mientras se ha anunciado que los resultados preliminares se darán a conocer el sábado sobre mediodía, el portavoz del Consejo de Guardianes, Abbas Kadjodaei, ha avanzado que el nivel de participación ha sido “bueno”, recoge el medio ‘Tehran Times’.

A lo largo del día, ha acudido a votar el presidente saliente del país, Hasán Rohani, quien no ha podido presentar su candidatura a los comicios después de haber cumplido el límite de dos mandatos al frente del país.

Los cuatro candidatos a la Presidencia iraní, Mohsen Rezaei, Ebrahim Raisi, Amirhosein Qazizadé Hashemi y Abdolnaser Hemati también han votado durante la jornada.

La votación llega influida por el proceso de veto del Consejo de Guardianes, que se encarga de filtrar las candidaturas y que ha excluido a los principales candidatos moderados, dejando unas papeletas dominadas por las figuras conservadoras, entre las que destaca Raisi, actual jefe del aparato judicial.

Un total de 592 personas presentaron su candidatura a la Presidencia, si bien únicamente siete nombres recibieron ‘luz verde’ del Consejo de Guardianes, integrado por un total de seis clérigos y seis juristas, y sujeto a la voluntad de Jamenei.

Los seis clérigos son elegidos directamente por Jamenei, mientras que los juristas son aprobados por el Parlamento a partir de una lista de candidatos presentada por el jefe del aparato judicial –Raisi, en este caso–, quien es también nombrado directamente por el líder supremo.

A pesar de ello, Jamenei se ha mostrado inusualmente crítico con el proceso de veto debido a la eliminación de figuras moderadas, entre ellas el expresidente del Parlamento Alí Lariyani y el actual vicepresidente, Eshaq Yahangiri, quien contaba con el apoyo del bloque reformista aglutinado en torno al expresidente Mohamad Jatami.

De esta forma, Jamenei destacó que algunos de los candidatos fueron “perjudicados” por informaciones “falsas” que se habrían vertido contra ellos, si bien no hizo uso de sus competencias especiales para incluir en la papeleta a algún candidato descalificado.

Entre los políticos eliminados figura también el expresidente Mahmud Ahmadineyad, quien ocupó el cargo entre 2005 y 2013 y que ya quedó excluido en 2017, en lo que ha sido interpretado como un bloqueo de la cúpula a sus aspiraciones a volver a la primera línea de la política.

El proceso de veto se ha endurecido desde las primeras elecciones celebradas en 1980 tras la Revolución Islámica de 1979, llegando a su culmen en los comicios de 2017 –en los que Rohani obtuvo un segundo mandato–, cuando sólo se aprobaron cuatro de las 1.636 candidaturas presentadas al Ministerio del Interior.

La gran cantidad de vetos este año se debe en parte a la reciente decisión del Consejo de Guardianes de imponer nuevas restricciones, incluidas que los candidatos deben tener entre 40 y 75 años, al margen de la ya vigente exigencia de que se trate de una persona chií, lo que excluye a las minorías suní, cristiana, judía y bahaí, esta última ampliamente perseguida en el país.

Por otro lado, los comicios llegan también en un momento delicado a causa de la crisis económica que atraviesa el país, ahondada por las sanciones de Estados Unidos y la pandemia, y el proceso de conversaciones en Viena sobre el acuerdo nuclear de 2015, dañado después de que Donald Trump anunciara en 2018 la retirada de Washington del pacto.

LOS CANDIDATOS

Las papeletas están dominadas por cinco candidatos conservadores, un moderado y un reformista, si bien tanto éste último como dos de los conservadores retiraron su candidatura al considerar que no contaban con opción alguna de hacerse con la victoria.

El único candidato reformista, Mehralizadé –quien fue vicepresidente entre 2001 y 2005–, dio el paso en un aparente intento de impulsar las posibilidades del aspirante moderado, Hemati, que era gobernador del Banco Central de Irán hasta que anunció su candidatura a la Presidencia y aparece muy lejos de Raisi en los sondeos de intención de voto.

La decisión de Mehralizadé, quien no logró el apoyo del bloque de Jatami tras la eliminación de la candidatura de Yahangiri, se vio rápidamente respondida por otra del conservador Alireza Zakani de retirar su candidatura y anunciar que él mismo votaría a Raisi, al que describió como “el mejor” candidato.

Posteriormente, el conservador Said Jalili hizo lo mismo y apoyó a Raisi, quien ha pasado la mayor parte de su carrera en el aparato judicial y llegó a convertirse en custodio de la fundación religiosa Astan Quds Razavi, la más grande en el mundo islámico, lo que le hace acumular un gran poder y figurar incluso como principal favorito a suceder a Jamenei.

El clérigo, quien fue derrotado por Rohani en 2017, fue nombrado en 2019 como jefe del aparato judicial y poco después fue designado como vicepresidente de la Asamblea de Expertos, lo que le permitió aumentar su influencia.

Su principal rival será Hemati, un tecnócrata sin grandes apoyos entre la población que, sin embargo, podría aglutinar votos dado que queda como única opción para los moderados. Pese a ello, un sondeo de la cadena de televisión Press TV le da cerca del tres por ciento de las papeletas, frente al casi 60 por ciento de apoyos a Raisi.

Entre el resto de candidatos destaca Rezaei, un antiguo jefe de la Guardia Revolucionaria entre 1981 y 1997 que ya se postuló en 2005, 2009 y 2013 y quien ocupó un cargo en el Consejo de Discernimiento, sirviendo incluso como asesor de Jamenei.

El último candidato es Hashemi, vicepresidente primero del Parlamento y miembro del organismo desde 2008. Igualmente alineado con los conservadores, ha llegado a abogar por la retirada del país del Tratado de No Proliferación nuclear (TNP).

LA PARTICIPACIÓN, CLAVE

Ante unas elecciones en las que el ganador parece decantado, la tasa de participación figura como uno de los elementos clave de cara a pulsar el malestar popular, tras las múltiples movilizaciones contra la crisis y el sistema de gobierno en los últimos años.

El impacto de las sanciones estadounidenses, descritas como parte de una campaña de “guerra económica”, han provocado una caída de la economía, especialmente debido a los efectos de las medidas sobre los sectores petrolero y bancario.

El malestar popular respecto a las políticas gubernamentales se vio reflejado en las parlamentarias de 2020, marcadas por una participación del 42 por ciento, la más baja de la historia.

Por ello, tanto Jamenei como Rohani han incidido en la importancia de una alta participación, argumentando que ello serviría para mostrar un apoyo a la República Islámica y el modelo vigente ante lo que describen como una ofensiva impulsada por Estados Unidos.