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El valor de los títulos hipotecarios emitidos por la banca cayó un 27,1% en el primer semestre

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MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

El valor de los títulos hipotecarios emitidos por el sector bancario experimentó un retroceso del 27,1% en el primer semestre del año, hasta alcanzar un total de 12.794 millones de euros, frente a los 17.548 millones de euros observados un año antes, según datos facilitados por AIAF, el mercado de Renta Fija, recopilados por la Asociación Hipotecaria Española (AHE).

La AHE explica que esta dinámica podría responder al apetito desarrollado por las entidades hacia otros instrumentos alternativos, con capacidad para absorber pérdidas y computar a su vez como capital.

Además, se sumarían también las menores necesidades de liquidez derivadas del entorno “ultra acomodaticio” auspiciado por el Banco Central Europeo (BCE) para garantizar el flujo de crédito en la zona euro.

De hecho, la asociación señala que, debido a esta política, muchos de los títulos emitidos serían retenidos por las propias entidades para poder acceder a la financiación del BCE en mejores condiciones.

Dentro de los títulos admitidos a cotización, las cédulas hipotecarias, que representan el grueso del mercado, han mostrado una tendencia descendente después de que durante los meses de confinamiento en 2020, las entidades financieras hicieran acopio de estos títulos. En total, en el primer semestre del año, se han emitido 8.600 millones de euros a través de estos bonos garantizados con doble recurso para el bonista, un volumen que supone menos de la mitad de lo que se emitió en el mismo periodo de 2020.

En cambio, las emisiones de titulizaciones hipotecarias han registrado una evolución al alza desde el segundo semestre de 2020. En concreto, en los últimos 12 meses se han registrado emisiones por valor de 23.379 millones de euros frente a los 725 millones de euros observados en el mismo periodo del año anterior.

En el acumulado semestral, se registró un volumen de titulización de 4.194 millones de euros, una cuantía inferior a la del semestre anterior, de 19.186 millones, pero superior a la correspondiente con el primer semestre de 2020 cuando la emisión a través de este recurso fue nula.

TÍTULOS EN CIRCULACIÓN

El saldo vivo del total de títulos hipotecarios en circulación a mitad de año ascendía a 307.006 millones de euros, mostrando una evolución negativa al presentar una caída interanual del 2,8%.

Del total, el saldo vivo de las cédulas hipotecarias singulares registró una caída del 7,9%, poniendo fin a una tendencia alcista iniciada a finales de 2018, mientras que las cédulas multicedentes cayeron un 22,8%.

Por su parte, los activos hipotecarios titulizados han aumentado un 14,5% en el primer semestre, hasta los 98.670 millones. La AHE explica que la reactivación que parece acompañar al mercado de titulizaciones desde mediados de 2020 podría entenderse dentro de la coyuntura actual en la que el BCE habría rebajado las exigencias para admitir como colateral este recurso, “en general menos exigente que en comparación con las cédulas hipotecarias”.

NUEVA REGULACIÓN EN BONOS GARANTIZADOS

A finales de 2019 se publicó una directiva del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la emisión y la supervisión pública de los bonos garantizados, que trata de armonizar los marcos legislativos de las distintas jurisdicciones europeas, para una mayor integración de los mercados de capitales.

El pasado mes de junio, el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital sometió a audiencia pública el Anteproyecto de Ley sobre los bonos garantizados que transpone dicha directiva en la legislación española. Dicha normativa no se circunscribe únicamente a las cédulas hipotecarias, sino que tiene un ámbito de aplicación más extenso, regulándose otro tipo de bonos garantizados como bonos hipotecarios, cédulas territoriales o cédulas y bonos deinternacionalización.

La AHE señala que esta reforma pretende mejorar el sistema de refinanciación a nivel nacional como facilitar el tránsito hacia un mercado europeo más eficiente, que comporte una mayor transparencia y protección para los inversores al tiempo que favorezca la obtención de liquidez a las entidades de crédito dentro de un entorno competitivo.