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Begoña Gómez (WAS): “La economía circular es una oportunidad para hacer las paces con el planeta”

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MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

La directora de la cátedra extraordinaria de Transformación Social Competitiva de la UCM y responsable del grupo de Transformación Social en Women Action Sustainability (WAS), Begoña Gómez, ha asegurado que “la economía circular” en el sector textil, es decir, cambiar del modelo de fabricar, usar y tirar, a un modelo de fabricar, consumir y recuperar, es “una oportunidad para hacer las paces con el planeta”.

“O somos sostenibles o no somos. O generamos economía circular o nos cargamos el planeta”, ha advertido Begoña Gómez este sábado 18 de septiembre en una mesa redonda sobre la Transformación Social en el sector textil, que se ha celebrado en el marco del MOMAD, el escaparate comercial para la presentación de nuevas colecciones, nuevos conceptos de marca y retail, que ha tenido lugar en IFEMA.

Entre los retos pendientes para el sector textil, Gómez ha apuntado la necesidad de que las empresas incorporen estos nuevos procesos sostenibles no solo “para que no les pongan una multa” sino porque de verdad “están identificadas con el proceso”.

Asimismo, ha abogado por incluir toda la cadena de valor, desde las energías, apostando por las renovables para iniciar el proceso y utilizando una serie de materiales que hagan más fácil el reciclaje.

Para ello, Gómez ha subrayado la importancia de la innovación así como de las inversiones y de las alianzas público-privadas para conseguir un modelo “de triple propósito” en el que las empresas textiles puedan generar beneficio económico pero también ecológico y social.

Precisamente, sobre el aspecto social, la responsable del grupo de Transformación Social en WAS ha puesto de manifiesto que la economía lineal ha “esquilmado” muchos procesos sociales y ha “permitido elevar mucho capital económico” pero “se ha generado mayor desigualdad”.

DIVERSIDAD Y EQUIDAD DE GÉNERO

Así, frente al modelo en el que la competencia de las empresas estaba basada en abaratar el producto y venía dada de pagar lo menos posible, ha defendido un nuevo modelo “donde, en ese diseño, se puedan incorporar los términos de diversidad y de equidad de género”.

Según ha precisado Gómez, “el 80% del empleo en el sector textil viene del género femenino pero menos del 20% están en los procesos de decisión”. “Algo ahí no funciona”, ha constatado, al tiempo que ha invitado a “generar talento” y formar a los empleados en los nuevos procesos.

En concreto, ha expuesto el caso de empresas que con su producción textil mejoran su entorno, como por ejemplo en zonas rurales. “Qué bonito es decir produzco de manera sostenible y mejoro mi entorno. Esto tiene que estar por encima de la ganancia por la ganancia”, ha destacado Gómez.

EL CONSUMIDOR AÚN NO BUSCA LA CIRCULARIDAD

Por su parte, la socia de sostenibilidad en KPMG, Jerusalem Hernández, ha comentado algunas de las conclusiones del Informe Transformación en el sector Textil elaborado por Women Action Sustainability (WAS) y KPMG, como el hecho de que el consumidor todavía no está utilizando la circularidad como criterio para elegir dónde compran las prendas de ropa.

Si bien, los agentes del sector comentan que están cambiando de modelo presionados por otros grupos de interés como el regulador o el inversor y esto tiene una consecuencia, tal y como ha precisado Hernández: “Las marcas no van a poder incorporar en el precio el incremento de coste que puede tener un cambio de modelo a la velocidad que piden otros grupos de interés”.

Otra preocupación de los agentes del sector, según ha destacado, es cómo inciden sus decisiones en el medio ambiente. “Un diseñador cuando piensa si poner una tachuela o no, si estampar con unos colores u otros, está incidiendo en el agua, los residuos y las emisiones de efecto invernadero”, ha apostillado.

CUÁNTO CUESTA EN EMISIONES CADA MATERIAL

Por su parte, el director general corporativo del grupo Tendam, Ignacio Sierra, ha indicado que el sector textil se enfrenta a “un reto enorme” pero “posible” y ha apostado por educar en sostenibilidad desde las escuelas de diseño, para que los futuros diseñadores entiendan “cuánto cuesta en emisiones cada material”.

También ha defendido el concepto del outlet que “da una segunda oportunidad a lo no vendido” pero ha añadido que ahora el problema está en todo lo que se ha vendido. “En un mundo con dinámicas más pequeñas se podía atajar con campañas de donación pero ya no es suficiente, hemos inundado el sistema y lo que hay que buscar son iniciativas de impacto”, ha opinado.

En su caso, ha comentado que detectaron que el denim es lo que más demandaban sus clientes y, para ser más sostenibles, se dieron cuenta de que existían tecnologías que conseguían no utilizar agua para el acabado de las prendas, lo que permitía un ahorro de un 70 a un 90% de agua en esa fase.

En la misma línea, la directora y fundadora de Slow Fashion Next, Gema Gómez, ha coincidido en que “hay que hacer algo con el gran volumen de prendas que existe” y ha defendido el concepto de la segunda mano, de la reparación de las prendas o de una especie de alquiler, por ejemplo, durante un embarazo, en el que la mujer tiene que cambiar de talla cada poco tiempo.

De todas formas, ha señalado que se va a tener que seguir reciclando y ha apuntado que “de las prendas que se utilizan diariamente solo un 1% vuelve a la cadena textil a reutilizar; el 85% va al vertedero, a incineración y el resto se infracicla, es decir, se reutiliza para otros propósitos como muros de insonorización”.

Por otro lado, la fundadora de la marca Lavandera, Mónica Lavandera, ha destacado que ellos ya nacieron con el discurso de la sostenibilidad interiorizado aunque ha asegurado que “es complicado encontrar tejidos que cumplan todos los requisitos sostenibles y que a nivel de diseño también te aporten”.

¿HAY QUE FABRICAR TANTA MODA?

Además, ha puesto dos preguntas sobre la mesa: “¿Realmente tenemos que fabricar tanta moda?” y “¿podemos hacer negocio de la circularidad sin seguir haciendo ropa?”. A su juicio, es difícil responder a si es lo correcto seguir presentando colecciones cada seis meses.

En respuesta a esta cuestión, Jerusalem Hernández ha destacado, citando los datos del informe, que los agentes del sector ven necesario pasar de una “fast fashion” o moda rápida a una “slow fashion” o moda lenta.

“Que cada seis meses se presenten nuevas colecciones habla del talento que tenemos en este país, pero quemar una tendencia, una creatividad cada seis meses genera hasta cargo de conciencia”, ha comentado.

En opinión de Ignacio Sierra “el problema no es lanzar una colección sino hacer lo que se necesita”. Por ello, ha defendido la apuesta por prendas atemporales que duren más tiempo.

En cualquier caso, tal y como ha remarcado Gema Gómez, “la voluntad de cambio” en el consumidor hacia un consumo de moda sostenible “ya está ahí”, sobre todo en la juventud, por lo que ha apostado por informar a los consumidores para que puedan tomar decisiones conscientes.