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Concluyen las III Jornadas de Descentralización, Reequilibrio Territorial y Cooperación Público-Social

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En la segunda y última sesión se ha debatido sobre el reequilibrio territorial y la cooperación público-social y de los retos que plantean


En la mañana de hoy se han clausurado las III Jornadas de Descentralización, Reequilibrio Territorial y Cooperación Público-Social celebradas en la Caja de Música del Palacio de Cibeles.

Si en la jornada de ayer el programa se centró en los retos de la descentralización, hoy miércoles los debates y análisis se han enfocado hacia los otros dos ejes a desarrollar: los proyectos de reequilibrio territorial y la cooperación público-social.

Experiencias de reequilibro territorial en las grandes ciudades

Los modelos de otras grandes urbes han abierto las Jornadas. En el primer encuentro, los invitados fueron Thomas Helfen, Director General del Área de Gestión Distrital de Berlín, y Giovanni Ginocchini, Director de la Fundación por la Innovación Urbana de Bolonia. Ambos estuvieron acompañados de Marta Gómez Lahoz, Concejala Presidenta de los Distritos de San Blas-Canillejas y Barajas que ha introducido a la audiencia e invitados los Planes Integrales de Barrio de la ciudad de Madrid.

El primero en tomar la palabra fue Helfen, que explicó el Programa Ciudad Social de Berlín, surgido como resultado de la lucha contra la segregación en Alemania a finales de la década de los 90, y cuyo espíritu se basa en la máxima de que “en cada barrio, las mismas oportunidades para los habitantes”. A pesar de las diferencias que existen a nivel organizacional y competencial entre los distritos que componen Madrid y Berlín, Helfen quiso poner el foco en los puntos en común de las políticas públicas de reequilibrio territorial de ambas ciudades, desarrolladas por ejemplo a través de los consejos de barrio, y también insistió en la necesidad de “convertir las amenazas en potencialidades”.

Por su parte, Ginocchini hizo referencia a los Talleres de Barrio de Bolonia, “la primera ciudad italiana en haber puesto en marcha estructuras de gestión descentralizada”. En su intervención, Ginocchini señaló algunas de las iniciativas que lleva a cabo la fundación a la que pertenece, como por ejemplo los laboratorios de barrio, a los que definió como “espacios de proximidad que representan una forma de reconstruir las relaciones entre ciudadanos, administraciones, asociaciones y empresas” o las acciones de imaginación cívica, cuyo fin es “implicar a los distintos actores urbanos, y hacerlo de forma creativa”.

Por último, Gómez Lahoz se refirió en su intervención a los Planes Integrales de Barrio (PIBA), “una herramienta para el reequilibrio territorial” de la que se sirve el Ayuntamiento de Madrid para desarrollar un conjunto de actuaciones concertadas con las entidades vecinales y los actores de los barrios en el marco de los Foros Locales que inciden en la vida cotidiana de los distritos y zonas más vulnerables a través de programas formativos, de empleo, educativos, dotaciones o de regeneración. Partiendo del “desequilibrio profundo que impera entre unos distritos y otros de la ciudad, e incluso dentro de los propios barrios”, la concejala hizo un balance de la evolución de estos planes, un total de 35 en 14 distritos, que se han traducido entre 2015 y 2018 en 719 actuaciones sociales con una inversión de 26,2 millones de euros y en 277 actuaciones de mejora urbana con una dotación de 10,2 millones de euros.

Tras las intervenciones de Helfen, Ginocchini y Gómez Lahoz tuvo lugar una segunda mesa redonda bajo el título “del Fondo de Reequilibrio Territorial al Plan Estratégico del Sur y Este de Madrid”. En ella participaron Nacho Murgui, delegado del Área de Coordinación Territorial y Cooperación Público-Social del Ayuntamiento de Madrid y segundo teniente de Alcalde; Purificación Causapié, concejala del grupo municipal socialista; Juan Ignacio Merino, director general de Administración Local de la Comunidad de Madrid; Esther Gómez, concejala presidenta de las Juntas Municipales de Carabanchel y Chamberí, y Quique Villalobos, presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM).

A través de una serie de preguntas formuladas por Gema Rivas, Coordinadora General de Acción Territorial y Cooperación Público-Social, cada uno de los participantes dio respuesta a diferentes cuestiones desde sus respectivas posiciones.

Las réplicas de los ponentes partieron de una base común: la innegable existencia del desequilibrio territorial, que ha adquirido “un carácter estructural” según Murgui. “Es un problema que se da en cualquier sociedad, por muy avanzada que sea”, señalaba Merino, mientras que Villalobos aseveraba que “Madrid sigue siendo una ciudad muy desequilibrada a pesar de los esfuerzos realizados”. A partir de ahí, cada ponente aportó su propia perspectiva acerca de la manera adecuada para mitigar ese desequilibrio.

Así, Murgui instó a “una evolución hacia arriba y también hacia abajo” del Fondo de Reequilibrio Territorial (FRT), cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida en las zonas más vulnerables de Madrid, al tiempo que apostó por “dotar de peso institucional a la Oficina para la Planificación y el Desarrollo de los Distritos del Sur y del Este de Madrid para garantizar su continuidad e impacto”.

Causapié también abogó por que la Oficina “tenga autoridad real”, asegurando por otra parte que “las políticas que se hacen en Madrid deberían ser evaluadas desde el punto de vista del equilibrio territorial”.  Además, señaló algunas de las cuestiones que a su juicio son clave para avanzar en el camino correcto. “Hacer políticas que tengan que ver con el empleo, con la cultura, con la movilidad, con el medio ambiente”. Necesitamos políticas de regeneración de barrios, de rehabilitación de viviendas”, apuntó.

La representante socialista ha querido remarcar también que “para que Madrid pueda hacer políticas estratégicas de cambio, es importante que el Ayuntamiento tenga más capacidad competencial, Barcelona o Zaragoza tienen más competencias que nuestra ciudad. Por ejemplo y en lo concreto, en las políticas activas de empleo, muy importantes para que en los distritos pueda mejorar la empleabilidad, o de vivienda para diseñar tanto vivienda como la vivienda pública en los barrios de Madrid”.

Desde la perspectiva de la Comunidad de Madrid, Merino quiso hacer especial referencia a los Planes Regionales de Inversión, cuyo objetivo último es que “todos los ciudadanos de la Comunidad tengan los mismos servicios y oportunidades con independencia del lugar en el que vivan”.

Por su parte, Gómez quiso recalcar una de las grandes ventajas que tiene la administración local, que es “estar más cerca del vecino”, y defendió la creación de la Oficina para la Planificación y el Desarrollo de los Distritos del Sur y del Este de Madrid como “un paso muy importante dentro de la estrategia de reequilibrio”.

Por último, Villalobos reivindicó un acuerdo general entre las entidades local, autonómica y estatal con el fin de “cambiar el paradigma general” y “acortar las distancias entre unos distritos y otros”, algo en lo que coincidieron todos los ponentes.

La cooperación público social: nueva perspectiva para las políticas públicas

Otro de los temas a tratar durante las jornadas ha sido la cooperación público social, sobre la cual se ha estructurado un diálogo que contó con Guillermo Zapata, concejal de las Juntas Municipales de Villaverde y Fuencarral-El Pardo; Ramón Silva, concejal en el consistorio del grupo municipal socialista; Valter Cavallaro, director del Proyecto Servicio AxTO, Bienes Comunes y Periferia de Turín; Laia Forné, asesora de la Concejalía de Participación y Territorio del Ayuntamiento de Barcelona; Diego Garulo, técnico de Planificación, Cooperación y Nuevos Proyectos de la Sociedad Municipal Zaragoza Cultural, y María del Castillo, del colectivo maño Llámalo H; y, finalmente, Elena Gil, directora de programas de inserción laboral de la Fundación San Martín Porres, como representante de los Equipos de Actuación Distrital de Madrid.

Zapata, el primero en intervenir, resaltó el papel de la Ordenanza de Cooperación Público-Social del Ayuntamiento de Madrid para establecer procedimientos que “eliminan la arbitrariedad y devuelven poder al tejido asociativo”. El concejal, para quien “no puede haber política sin vecinos y vecinas”, y habló de que es evidente que “la creatividad y capacidad de soluciones del tejido asociativo de Madrid exceden con mucho las de la administración pública de solucionar problemas directos”. Zapata concluyó su participación afirmando que “la cooperación público-social ataca la ommipotencia de las instituciones y ofrece un concepto de institucionalidad nueva que incorpora la capacidad de la gente de solucionar problemas”.

Tras Zapata tomó la palabra Silva, para quien “el mayor patrimonio de la ciudad de Madrid es que hay vecinas y vecinos que quieren aportar”. Así, el concejal del Ayuntamiento de Madrid, cuyo grupo municipal contribuyó a que la Ordenanza de Cooperación Público-Social fuera aprobada, quiso recordar que “desde que el mundo es mundo, la colaboración entre los distintos grupos es lo que ha hecho evolucionar en la sociedad” y que “los ayuntamientos que abren sus puertas y ventanas a la ciudadanía tendrán más riqueza”.

Las intervenciones de Zapata y Silva sobre el caso de Madrid se vieron complementadas con experiencias de otras ciudades, que corrieron a cargo de Valter Cavallaro, Laia Forné, Diego Garulo, María del Castillo.

Cavallaro aportó una visión internacional, trasladando a la audiencia el proyecto Co-City de Turín de gestión colaborativa de los bienes urbanos para contrarrestar la pobreza y la polarización socio-espacial. Cavallaro expuso las líneas maestras de este proyecto de co-diseño y co-gestión (como la Red de Casas de Barrio) afirmando que “la colaboración entre lo público y lo privado puede suponer una forma de replantearse la manera en que los servicios se prestan a la ciudadanía para que sean más eficaces”.

Por su parte, Forné, en representación del Ayuntamiento de Barcelona, fundamentó su intervención en la idea del “devenir común de lo público”, y bajo esta premisa introdujo la nueva agenda de políticas para el fomento de la gestión pública-comunitaria llevada a cabo por el consistorio barcelonés. Para ilustrar sus ideas, Forné proyectó un breve video elaborado por el proyecto Can Battló, un ejemplo de autogestión vecinal que puso en uso un espacio industrial abandonado y que está en vías de obtener una concesión de uso.

También proyectaron material audiovisual Garulo y Del Castillo, en este caso para referirse a Harinera ZGZ, un espacio de cultura comunitaria nacido a propuesta del vecindario y que ahora se gestiona con un marco propio de cooperación público-social con el Ayuntamiento de Zaragoza. Garulo señaló como gran meta de este espacio situado en el barrio de San José “facilitar el empoderamiento y la participación activa de la ciudadanía a través de la creatividad”. “Tratamos de vincularnos al día a día del barrio y organizar eventos que sean de interés para los ciudadanos y las ciudadanas”, completó Del Castillo.

Por último, Elena Gil, de la Fundación San Martín de Porres, centró su intervención en los Equipos de Actuación Distrital (EAD), una herramienta diseñada por el Área de Coordinación Territorial y Cooperación Público-Social del Ayuntamiento de Madrid que trata de facilitar la incorporación al mercado laboral y servir de soporte de ayuda a “ciudadanos/as en especiales condiciones de vulnerabilidad y exclusión social: personas sin hogar, con discapacidad, desempleadas de larga duración…”. Gil mostró las iniciativas llevadas a cabo por su iniciativa, que incluían actividades desde reformas de espacios a la creación de huertos urbanos.

Retos de futuro en descentralización municipal, reequilibrio territorial y cooperación público social en la ciudad de Madrid

Para poner el punto y final a las jornadas, Nacho Murgui, que dio las gracias tanto a los asistentes como a los ponentes que estuvieron presentes en estos dos días, quiso aportar una mirada a largo plazo y hablar de los desafíos del proyecto de descentralización municipal, reequilibrio territorial y cooperación público social en la ciudad de Madrid.

“Hay que lograr que la política esté más al servicio de los ciudadanía y que lo haga de una manera más eficiente. Hay que avanzar en la desburocratización y dar voz a los barrios en este nuevo modelo de gobernanza” declaró, para poner el broche sentenciando que “mejorar la vida de la gente, eso es para lo que trabajamos”. /

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