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Las cocinas industriales en Madrid no superarán los 350 m2 y la carga y descarga se realizará dentro del local

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En los polígonos industriales sí pueden implantarse sin limitación de superficie

MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

Las cocinas industriales, también conocidas como ‘fantasma’, no se podrán instalar en locales superiores a los 350 metros cuadrados, mientras que la carga y descarga se realizará dentro de estos locales.

Además, se exigirá un estudio de movilidad y de impacto en el entorno, han avanzado diversos medios de comunicación y han trasladado fuentes municipales a Europa Press. Para que todo ello cobre forma será necesario una modificación de las normas urbanísticas del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid (PGOUM), cuyo avance se va a aprobar este jueves en la Junta de Gobierno.

El delegado del área de Desarrollo Urbano, Mariano Fuentes, había mostrado su voluntad de regular “de forma coherente” las cocinas industriales, a través del avance de las modificaciones de la actualización de las normas urbanísticas para “potenciar su implantación en zonas industriales y evitando y limitando su implantación en residenciales”.

Los requisitos actualizados entrarán en vigor una vez que se publiquen en el Boletín Oficial del Ayuntamiento, aproximadamente en un plazo de dos semanas, aunque no tendrán carácter retroactivo. Se suspenderá la concesión de licencias para estas actividades en zonas residenciales por un año en cuanto se publique este avance.

De este modo, se limita la implantación de cocinas agrupadas y el almacenaje para distribución a domicilio dentro de las zonas residenciales a locales de uso industrial que tengan como mucho 350 metros cuadrados (esto supone que no tendrán más de 6 fuegos) y con la obligatoriedad de hacer la carga y descarga, la espera y todo lo relacionado con la recogida del pedido en el interior del local.

Varias asociaciones vecinales habían reclamado al Ayuntamiento que paralizase la concesión de licencias hasta que haya una regulación en profundidad de la materia. También reclamaban una regulación en la que se establezca que este tipo de actividad industrial no pueda instalarse al lado de un colegio.

Cerca de mil familias del colegio público Miguel de Unamuno y comunidades de vecinos de Arganzuela rechazaron “frontalmente la apertura de un negocio industrial de cocinas fantasmas en medio de un barrio residencial y colindante con el centro educativo”.