Inicio Catalunya / Cataluña Barcelona Torrent relata en un libro su caso de presunto espionaje

Torrent relata en un libro su caso de presunto espionaje

0

BARCELONA, 6 (EUROPA PRESS)

El presidente del Parlament, Roger Torrent, ha publicado el libro ‘Pegasus, l’Estat que ens espia’ -‘Pegasus, el Estado que nos espía’– (Ara llibres), en el que relata el caso de presunto espionaje del que fue víctima a través de un software instalado en su móvil al que solo tienen acceso gobiernos y cuerpos de seguridad.

En julio de 2020 trascendió a través de una investigación periodística de The Guardian y El País que Torrent, el presidente de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona y la exdiputada de la CUP Anna Gabriel, entre otras personas, habían sido espiados a través del programa ‘Pegasus’, un sistema de la empresa NSO Group que solo está al alcance de policías y sistemas de inteligencia de gobiernos estatales.

Meses después, Torrent ha publicado este libro en el que narra cómo se enteró del presunto espionaje, el proceso que vivió desde que los periodistas contactaron con él para investigar su caso hasta que se publicó, y los pasos que ha seguido en los últimos meses para esclarecer este asunto, que él atribuye al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) por ser un dirigente independentista.

El libro está escrito en forma de dietario, de manera que se lee como un ‘thriller’, y revela anécdotas de los últimos meses y conversaciones con sus asesores, con los investigadores del caso y con diputados del Parlament de otras formaciones.

También expresa su preocupación por la posibilidad de haber sufrido espionaje desde su teléfono móvil, ya que considera que hay cosas de su intimidad que podrían comprometerle si salen a la luz: “Todos tenemos conversaciones informales: bromas entre colegas, momentos de ironía, de dejarnos ir. Frases que, aisladas de su contexto, podrían resultar comprometidas y, en política, devastadoras”.

Asimismo, Torrent acusa al Estado de haberlo espiado por ser el presidente del Parlament e independentista, y alerta de que “utilizar los recursos gubernamentales para espiar la disidencia legítima es cruzar una línea que diferencia entre democracia y dictadura”.