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Este año se prevé recuperar parte de la actividad de cribado no realizada durante 2020


La epidemia de la COVID-19 está causando un impacto relevante en todos los ámbitos. Una de las consecuencias ha sido una ralentización en los diagnósticos de casos de cáncer, que durante el año pasado se frenaron un 12% respecto al año 2019.

 

Durante la primera ola, la atención de los pacientes ya diagnosticados de cáncer se tuvo que adaptar a la situación (con visitas de seguimiento telemáticas de control de la evolución de la enfermedad, con terapias orales cuando era posible, etc.).

 

También disminuyeron los diagnósticos de nuevos casos por las restricciones en la realización de pruebas, por la reducción de las visitas presenciales a la atención primaria y por la menor derivación de pacientes a centros hospitalarios.

 

En resumen, durante la primera ola los diagnósticos disminuyeron en un 37,9%, y a partir de la segunda ola se recuperaron, a pesar de ser un 10,5% inferiores a las del 2019. Globalmente, durante todo el año 2020 el número de diagnósticos se redujo un 12,2%.

 

Estos datos corresponden a pacientes con diagnóstico de anatomía patológica de neoplasias y no a pacientes diagnosticados por primera vez: en este sentido, en 2020 se han estimado 37.189 nuevos casos de cáncer en Cataluña, unos 1.800 menos de los proyectados para el año 2025.

 

Este año se prevé recuperar parte del activado de cribado no realizada durante el 2020, si la evolución de la epidemia lo permite.

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