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Mañana se pone en marcha el sistema de vigilancia de mortalidad por calor

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VALLADOLID, 31 (EUROPA PRESS)

El Sistema de Vigilancia de la Mortalidad por Procesos Relacionados con Temperaturas Elevadas (Sistema VIMTE) se pone en marcha este jueves, 1 de junio, en Castilla y León al igual que otro conjunto de medidas para evitar los efectos indeseados por las altas temperaturas.

El objetivo del Sistema VITME es conocer el impacto que las temperaturas elevadas (“ola de calor”) tienen sobre la salud de la población, medido en términos de mortalidad.

Precisamente el Sistema, en su informe correspondiente a 2020 no detectó fallecimientos por esta causa, pero sí en 2019, cuando se elevaron a cinco las personas que perdieron la vida por procesos relacionados con las altas temperaturas.

La Consejería de Sanidad ha apuntado que los efectos de las temperaturas extremas sobre la salud de la población son conocidos y conllevan un aumento tanto de la mortalidad como de la morbilidad poblacional, dado que la exposición a temperaturas elevadas produce efectos directos sobre el organismo, desde ligeras molestias al golpe de calor que puede evolucionar a un coma e incluso, ocasionar la muerte.

También puede producir descompensaciones de las enfermedades crónicas, como las cardiovasculares o las renales, con un empeoramiento del pronóstico de las mismas.

Una temperatura muy elevada produce pérdida de agua y electrolitos que son necesarios para el normal funcionamiento de los distintos órganos. El impacto de la exposición al calor excesivo está influido por el envejecimiento fisiológico y las enfermedades subyacentes.

Normalmente, ha explicado Sanidad, un individuo sano tolera una variación de su temperatura interna de aproximadamente tres grados sin que sus condiciones físicas y mentales se alteren de forma importante, pero a partir de 37 se produce una reacción fisiológica de defensa.

La mayor mortalidad y morbilidad asociada a las altas temperaturas se ve favorecida por diferentes circunstancias como la edad, las actividades que se desarrollan durante la exposición a las temperaturas altas, los enfermos con patologías crónicas, la toma de diferentes medicaciones u otras circunstancias socioeconómicas.

En algunas personas con determinadas enfermedades crónicas, sometidas a ciertos tratamientos médicos y con discapacidades que limitan su autonomía, los mecanismos de termorregulación pueden verse descompensados.

Precisamente las personas mayores y los niños muy pequeños son más sensibles a estos cambios de temperatura, ya que los primeros tienen reducida la sensación de calor y, por lo tanto, la capacidad de protegerse, de forma que hay un paralelismo entre la disminución de la percepción de sed y la percepción del calor, especialmente cuando sufren enfermedades neurodegenerativas.

A ello se suma la termólisis reducida del anciano (numerosas glándulas sudoríparas están fibrosadas y la capacidad de vasodilatación capilar disminuida). La capacidad de termólisis menor ocurre también en la diabetes y en las enfermedades neurodegenerativas.

AUMENTO DE LAS TEMPERATURAS

El verano del 2003 fue considerado el más caluroso en Europa desde el año 1500, un hecho que produjo un exceso de mortalidad de entre 22.000 a 70.000 personas en Europa y, en España, un exceso de 3.166 muertes entre junio y agosto del 2003.

Al año siguiente, la Junta de Castilla y León elaboró una ‘Guía de respuesta ante el riesgo de olas de calor’ en la que se recogen diversas actividades, entre ellas la estimación de la sobremortalidad y la vigilancia de las repercusiones que sobre la salud ocasionan las altas temperaturas en la Comunidad.

Dicha actividad se ha efectuado desde el año 2004 a través de un sistema que recoge información sobre la mortalidad y la morbilidad y su vigencia durante 16 años ha permitido caracterizar pormenorizadamente la morbilidad asociada a temperaturas extremas.

Además, durante este tiempo se ha producido una transformación y mejora de los sistemas de información sanitaria que permiten obtener de una manera ágil y exhaustiva la información sobre la demanda asistencial originada por esta causa, ha incidido la Consejería.

De esta forma, ante estos dos hechos evidenciados en la evaluación del sistema durante este prologado periodo de tiempo, en aras de la eficiencia y siguiendo las indicaciones del Ministerio de Sanidad, llevan a “centrar y limitar” la atención de este sistema de información sobre la mortalidad asociada a las temperaturas elevadas, sin perjuicio de las que corresponda realizar en materia de prevención.

Según el informe sobre el estado del clima en España, 2020 fue el año más cálido –al igual que en Europa y a escala global– y en el país la temperatura ha subido 1,7 grados desde la época preindustrial y 1,3 en los últimos 60 años. Además, en la última década se han registrado siete de los diez años más cálidos.

Las concentraciones de los gases que provocan el calentamiento global marcaron máximos históricos, a pesar de la reducción temporal de emisiones por las medidas ante la pandemia de la COVID-19, ha incidido Sanidad.

MEDIDAS

Ante todo ello, en 2021 la Consejería pone en marcha un conjunto de actividades que tiene como objetivo prioritario prevenir los efectos indeseados por las altas temperatura y un sistema de vigilancia para la comunicación urgente de los fallecidos por dicha causa.

Conocer anticipadamente la previsión meteorológica permite prevenir sus efectos negativos en la salud y, con ese fin, el Ministerio de Sanidad cuenta con un Servicio de Suscripción de Temperaturas y Niveles de Riesgo que ofrece la posibilidad de que los ciudadanos reciban información por e-mail y SMS, durante el intervalo de tiempo que lo soliciten –hasta el 15 de septiembre–.

Igualmente, la Consejería de Sanidad realiza una serie de recomendaciones, que deben ser especialmente observadas por la población en riesgo.

Estos consejos van dirigidos principalmente a las personas mayores, discapacitadas y los niños menores de cinco años, así como los enfermos crónicas (hipertensión, diabetes, cardiopatía, obesidad, alcoholismo), quienes tomen alguna medicación habitualmente y aquellas que realizan trabajos físicos intensos o deporte al aire libre cuando hay temperaturas elevadas.

Sanidad, además de recomendar que ante cualquier duda se consulte a los profesionales sanitarios, se explican los diferentes efectos que puede tener el exceso de calor –calambres, por pérdida de sales, agotamiento, deshidratación, etcétera–, cómo protegerse del mismo y cómo actuar en caso de que una persona sufra un golpe de calor.

Todo ello se puede consultar en el enlace del Portal de Salud https://www.saludcastillayleon.es/profesionales/es/informacion-epidemiologica/vigilancia-mortalidad-temperaturas-elevadas/consejos-ola-calor.