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Zaragoza.- Los aparejadores ofrecen pautas para calcular la seguridad en torno a la mesa en Navidad

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ZARAGOZA, 23 (EUROPA PRESS)

Los arquitectos técnicos o aparejadores del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Zaragoza (COAATZ), a través de un estudio científico han podido determinar cómo evoluciona la concentración de CO2 y la calidad del aire en el interior de diferentes viviendas, en función del tipo de ventilación, del número de personas presentes y otras variables. Estos datos los ofrecen on line para preservar la seguridad en torno a la mesa en Navidad.

Este estudio, que se realiza en Zaragoza en época pre-COVID –septiembre 2019-febrero 2020– y que ya ha sido validado por el comité científico del congreso internacional CONTART, uno de los foros de investigación en edificación más prestigiosos de España, analiza como evolucionan diferentes parámetros que miden la calidad del aire y del ambiente interior de dos viviendas y con hipótesis de diferente ocupación.

Una de ellas es construida en el año 2008 y otra certificada bajo el estándar Passivhaus y construida en 2019, han puntualizado desde el COAATZ en una nota de prensa.

Los datos del estudio, aportan información muy significativa de cara a establecer pautas de como favorecer la dispersión de aerosoles dentro de una vivienda y, consecuentemente, disminuir la probabilidad de contagio por el coronavirus.

Está totalmente aceptado por la comunidad científica y así se refleja en diversos informes del Ministerio de Sanidad y el Ministerio de Ciencia, que la transmisión predominante del SARS-CoV-2 se produce por el aire en forma de aerosoles. Por ello, “es muy importante la calidad del aire interior dentro de los espacios cerrados y el modo en que estos aerosoles son capaces de ser disipados”, indican desde el COAATZ.

VENTILAR

En el análisis de la ventilación en los edificios los aerosoles pueden permanecer en el aire suspendidos bastante tiempo y solamente se pueden dispersar y rebajar su concentración hasta no ser nocivos, con una adecuada renovación de aire y, además, con unos flujos de aire que estén controlados en función del peso del contaminante principal a evacuar.

Un aspecto fundamental para determinar la calidad del aire es la concentración de CO2 en el ambiente. “A una menor concentración de CO2 mejor calidad del aire interior”, han indicado desde el COAATZ. A este respecto, la calidad del aire en el exterior en una zona sin mucha contaminación en cuanto a concentración de CO2 se sitúa en torno a las 400 ppm –partes por millón–.

El dióxido de carbono es un gas inodoro, incoloro e insípido, no es tóxico, pero sí puede llegar a ser asfixiante por desplazamiento del oxígeno en concentraciones muy elevadas, han señalado desde este colegio profesional. “Cuando aumenta la concentración de CO2, disminuye la de oxígeno y por lo tanto el aire que respiramos es de mucha peor calidad, lo que no sólo influye para aumentar la posibilidad de transmisión de la COVID-19 vía aerosoles, si no que también influye en otros factores tan importantes para la vida cotidiana, como la calidad del sueño, el rendimiento escolar o laboral, entre otros”.

El estudio arroja como resultados que, en una habitación de un niño con un buen sistema de ventilación, la concentración de CO2 durante las horas nocturnas y con las ventanas cerradas tiene un valor medio de 821 ppm y en una habitación con dos adultos y en las mismas condiciones de 1.007 ppm.

Sin embargo, si se analizan los mismos parámetros y con las mismas personas, en la vivienda construida en 2008 que no dispone ventilación mecánica, situación que más habitual del 95 por ciento de las viviendas en Aragón revela que se obtienen unos datos de 2.266 ppm de CO2 en la habitación del niño y 3.379 ppm en la habitación de los adultos, lo que indica que la calidad de aire en el momento del sueño en esta segunda vivienda es “muy mejorable”.

SIMULADOR

Este estudio ha servido de base para análisis posteriores que simulan la relación de la concentración de CO2 en diversas estancias, con la dispersión de aerosoles y la ventilación necesaria en función de las personas y el tiempo de permanencia. Por ello, permiten establecer unas pautas de uso de las viviendas para mejorar la protección frente a la COVID-19, especialmente para estos próximos días de Navidad.

Desde el COAATZ recomienda una concentración de CO2 máxima para las reuniones de personas de 800 ppm, ya que en este caso sólo el 1 por ciento del aire inhalado por una persona ya ha sido exhalado por otra persona; por ello esta es la tasa de CO2 que se recomienda para estancias interiores con presencia de personas no convivientes, hasta que se haya erradicado la pandemia de la COVID-19.

Como ejemplo han citado que si en una estancia de 30 metros cuadrados totalmente ventilada inicialmente, con una ocupación de 10 personas, en 14 minutos se alcanzaría la concentración de 800 ppm y, por lo tanto, sería necesario volver a ventilar de nuevo.

Para facilitar este análisis desde el COAATZ han creado una calculadora que establece las correctas pautas de ventilación interior. Para obtener el resultado se debe indicar los metros cuadrados de la estancia a evaluar, el número de personas en su interior, tipo de viento exterior, número de puertas o ventanas cercanas y la posibilidad de ventilación cruzada en la vivienda. El enlace a esta novedosa herramienta online puede consultarse en el enlace ‘http://www.coaatz.org/navidad’.

CONSEJOS

Desde el COAATZ ofrecen varios consejos para mejorar la seguridad de los encuentros navideños en cuanto al no contagio por aerosoles como tener una concentración de CO2 máxima en el interior de las estancias de 800ppm.

Para ello, hay que ventilar frecuentemente en función de la superficie de la sala y el número de personas. A menor número de personas, mejor calidad del aire, por ello, en la medida de lo posible limitar lo máximo posible el número de personas asistentes.

Estar sin mascarilla el tiempo mínimo imprescindible para la ingesta de alimentos y a la hora de hablar, mejor con mascarilla, para disminuir la propagación de aerosoles.

Se recomienda hacer una distribución de dos mesas dentro del comedor separadas una distancia de al menos dos metros, al objeto de retardar la llegada de aerosoles de una zona a la otra.

En el caso de personas que ya hayan sufrido la enfermedad, disponerlas en el centro para que hagan de separación entre las personas con mayor susceptibilidad al contagio.

Al cantar o gritar sugieren hacerlo al aire libre y siempre con la mascarilla, ya que, en este caso, la concentración de aerosoles que se emite es mucho mayor que al hablar.

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