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La directora de la Real Academia de la Historia destaca que la Transición fue «modélica» pero «no quiere decir perfecta»

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ZARAGOZA, 2 (EUROPA PRESS)

La directora de la Real Academia de la Historia, Carmen Iglesias, ha destacado que la Transición fue «modélica, una pequeña o gran obra maestra, lo que no quiere decir perfecta». Ha remarcado el éxito de esta etapa histórica frente a las «derrotas» que sufre España con la entrada de la contemporaneidad.

Estas declaraciones las ha realizado durante su intervención en la videoconferencia ‘Historia y Transición Democrática’, organizada por Fundación Ibercaja, y que ha contado con una introducción del catedrático de Historia, Domingo Buesa, y moderada por la directora del diario 20 Minutos, Encarna Samitier.

En este contexto, Iglesias ha recordado que la entrada en la contemporaneidad para España fue «especialmente traumática», después de una monarquía hispánica que había durando tres siglos y que había sido potencia hegemónica durante dos siglos, que había potenciado la primera globalización en el mundo.

Tras esto, en el siglo XVIII, aunque se pierde la hegemonía, España sigue siendo una primera potencia, pero en la entrada del siglo XIX tiene «bastante mala suerte» con la gran invasión napoleónica. Ha considerado que esta es «una de las peores cosas» que ha ocurrido en la historia del país porque motivó guerra muy larga, dejando a los ciudadanos en una situación difícil.

Aún así, ha remarcado, en ese momento de crisis se hace la primera constitución en España y de las primeras de Europa, la Pepa. Un texto que fue para los españoles del XIX «un faro» y que estaba fijada con unos principios inspirados en la propia carta magna norteamericana más que en la francesa.

También se ha referido a la vuelta de Fernando VII, y a partir de ese momento, a la llegada de una serie de ciclos que llevan a una ruptura interna y a la primera guerra civil del país, la primera guerra carlista. Como intento de reconciliación, se produce el tratado conocido como Abrazo de Vergara.

Sin embargo, ha explicado Carmen Iglesias, la conciliación más importante llega con el pacto entre Cánovas y Sagasta, que trae consigo una alternancia en el poder que da un periodo de paz a los españoles durante dos generaciones.

ENTRADA EN EL SIGLO XX

La entrada en el siglo XX llega con grandes cambios en el mundo, con el surgimiento de un potente movimiento obrero. Sobre el periodo de 1931 a 1936, Iglesias ha recordado «la gran figura de Azaña, un gran historiador y escritor» y que en el año 1937 insistió en la importancia de «las tres P: paz, piedad y perdón».

«Eso es lo que, de alguna manera, nuestros padres nos enseñaron, que de ninguna forma había que llegar a otra guerra civil». En este punto, ha hecho referencia al contexto europeo, para mencionar que el hecho de que España no participase en las guerras mundiales evitó muchas cosas pero también separó al país de «esa solidaridad, de ese sentimiento europeo de haber luchado juntos contra los nazis».

«No se podría haber realizado la Transición si no hubiese habido un cambio muy profundo y un cambio de mentalidad en la gran mayoría de españoles», ha considerado. Aunque ha apuntado que la Transición fue un intento de conciliación que podría haber salido de otra manera, «pero fue modélica, en el sentido que se tuvo en cuanta el principio de realidad, de dónde estábamos, cómo había que seguir adelante y no basándose en historias».

Iglesias ha apuntado que decir que se olvidó lo ocurrido en la guerra para hacer la Transición no es correcto, «todo lo contrario, jamás se olvidó, ese principio de tener la historia muy presente fue importante». «En España hay un matiz muy importante entre echar al olvido y caer en el olvido, nunca cayó en el olvido».

REGLAS DEL JUEGO

Para la historiadora, lo que hizo la Transición desde el principio fue establecer «unas reglas de juego» a través de la Constitución. Además, no hubo «vacío de poder» como en 1931, cuando no había nada que representase la unidad. En esta ocasión, «el Rey –Juan Carlos I– apostó por la democracia».

De esta forma, ha detallado las distintas medidas que se tomaron durante la Transición, como la Ley de la Reforma Política, la legalización del PCE, las primeras elecciones democráticas y la redacción de la Constitución, el referéndum y su aprobación. Ha considerado que la Transición es un «esfuerzo tremendo de la democracia, un medio para la convivencia no un fin en sí mismo».

No obstante, ha advertido de que el país vuelve a estar en «un ciclo de errores que se acumulan». «Ha habido errores que en estos años de democracia no parecían grandes errores, pero que estaban socavando muchas cosas».

Ha lamentado que no se ha tenido el cuidado de trasmitir a las generaciones jóvenes ciertos valores, lo que ha hecho que «en vez de ser hijos de la Transición sean nietos de la guerra civil».

Respecto a la situación actual, para reformar la Constitución ha comentado que hay que prever la convivencia de los que «vienen después» y ha sostenido que no es el momento de hacerlo. Ha matizado que el catalanismo ha pasado de ser «algo moderado» y radicalizarse y, con ello, llegar a una situación «realmente peligrosa».

CARMEN IGLESIAS

Académica de número de la Real Academia de la Historia desde 1989 y directora de esta institución desde el 12 de diciembre de 2014, Carmen Iglesias es también académica de la Real Academia Española desde el año 2000. Catedrática de Historia de las Ideas Morales y Políticas de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Catedrática de Historia de las Ideas y Formas Políticas de la Universidad Complutense de Madrid (1984-2000).

Además, ha sido miembro del Comité Ejecutivo de la International Society for Eighteenth Century Studies y presidenta de la Sociedad Española de Estudios del Siglo XVIII. También directora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales y consejera del Consejo de Estado (1996-2004). Ha coordinado y prolongado la obra ‘Símbolos de España’, que ha recibido el Premio Nacional de Historia de España (2000). Ha sido presidenta del Grupo Unidad Editorial (2007-2011) y comisaria de exposiciones históricas de alcance internacional.

Ha recibido, entre otras distinciones, el Premio Montesquieu (1985), la Ordre des Palmes Académiques del Gobierno de Francia (1992), la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio (1995), el Premio a los Valores Humanos del Grupo Correo (1996), el Premio Lafuente Ferrari (1999) de la Asociación de Críticos de Arte de Madrid, el Premio FIES de Periodismo (2001), el Premio de Investigación Julián Marías de Humanidades (2006) y el Premio Antonio de Sancha (2015). En 2011 ha sido nombrada cronista de la Villa de Madrid. En mayo de 2014 el rey Juan Carlos le ha concedido el título de condesa de Gisbert por su ‘brillante e intensa labor académica y docente’.

EXPOSICIÓN

Esta conferencia se enmarca en el ciclo ‘Voces de la Transición’, que se ha programado en torno a la exposición ‘Juan Genovés XX-XXI’, que se exhibe en el Museo Goya de Zaragoza. El objetivo de estos encuentros es recoger el espíritu del pintor, que dedicó su vida y su obra a defender la libertad a través de sus pinturas, toda una llamada a la convivencia y a la concordia.

Para explicar qué fue la Transición y su legado, varias voces autorizadas están exponiendo su conocimiento o experiencias sobre esta etapa fundamental de la historia contemporánea de España. El ciclo concluirá el 9 de diciembre con la mesa redonda protagonizada por la diputada del PP y vicepresidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor; el presidente del Real Instituto Elcano, Emilio Lamo de Espinosa, y el director de la Fundación Transición España, Pablo de Zavala.