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El presidente de la CEE resalta la disposición de monseñor Milián para «ayudar a todos»

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Monseñor Omella preside el funeral de quien fue obispo de Barbastro-Monzón

BARBASTRO (HUESCA), 28 (EUROPA PRESS)

«Las últimas palabras que guardo de don Alfonso era un mensaje que me envió desde el hospital: gracias. ¿No debería ser la vida de todo cristiano una permanente acción de gracias? Don Alfonso era un hombre agradecido, sencillo, atento, sabía escuchar, acompañar, animar, contaba con los demás; siempre dispuesto a todo y disponible para ayudar a todos», ha evocado el cardenal arzobispo de Barcelona y presidente dela Conferencia Episcopal Española (CEE), Juan José Omella, en la homilía exequial, para honrar al recién fallecido monseñor Alfonso Milián Sorribas, obispo emérito de la diócesis de Barbastro-Monzón.

Omella, que precedió a Milián en la sede aragonesa, ha dado las gracias «por el testimonio de la vida y de la muerte de un buen pastor, signo de la ternura y bondad de nuestro Señor, que expresamos con esta eucaristía, que siempre es acción de gracias».

Acompañado por el arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano, y los eméritos Vicente Jiménez y Manuel Ureña, así como de los obispos de Barbastro-Monzón, Huesca y Jaca, Teruel y Albarracín, Tarazona, Siguenza-Guadalajara y Lérida, y medio centenar de sacerdotes, el cardenal Omella ha presidido la ceremonia.

El presidente de la CEE ha preguntado: «Si don Alfonso pudiera estar hoy aquí, ¿qué nos diría? Nos lo dejó escrito en su lema episcopal: Yo en ellos y Tú en mí». Además, ha destacado el carácter de «hombre de oración» de Milián, cuya labor ha repasado apuntando el trabajo catequético, en Apostolado Seglar, con Acción Católica o en Cáritas. «Ponemos la vida de don Alfonso, un hombre de Dios, sencillo y bueno, en manos de la Virgen del Pueyo y la Virgen de la Alegría», ha añadido.

CAPILLA DE LOS MÁRTIRES

Los restos mortales de monseñor Alfonso Milián ya reposan en la capilla de los Mártires de la Catedral de Barbastro. El obispo emérito de la diócesis de Barbastro-Monzón, falleció este jueves, 26 de noviembre.

El rito de las exequias, con la participación de los alcaldes de Barbastro y Monzón, autoridades, familiares del obispo fallecido, representantes de movimientos y asociaciones, delegados y fieles de la diócesis, se ha iniciado a las puertas de la Catedral con el recibimiento, por el cardenal, los arzobispos y obispos, del féretro, conducido a continuación por el pasillo central a los pies del altar mayor.

El vicario general, Ángel Noguero, ha recordado que esta «celebración quiere ser signo y expresión de gratitud al Señor por el don de la vida del obispo Alfonso», vida que el secretario canciller, Pedro Escartín, ha glosado en sus datos más sobresalientes.

En ese momento, los cuatro arciprestes de la Diócesis han sido los encargados de encender el cirio pascual, símbolo de Cristo resucitado, –José Huerva, del Bajo Cinca–, colocar la casulla, estola y mitra –Wieslaw Dziados, del Somontano)-, el báculo del obispo mártir Florentino Asensio –José Antonio Castán, del Cinca Medio-Litera– y el evangeliario –Rafael Duarte, de Ribagorza-Sobrarbe–.

Uno de los monjes del Instituto del Verbo Encarnado, orden que el obispo emérito llevó al Monasterio de El Pueyo, ha interpretado varios cantos, acompañándose del órgano catedralicio. Así, el expresidente de la Junta Coordinadora de Cofradías de Barbastro ha ofrecido la primera lectura y el salmo, y el equipo de Cáritas, entidad de la que fue obispo delegado nacional de 2002 a 2014, ha sido el encargado de la lectura de las preces.

Para finalizar, el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez, ha hablado «de hermano a hermano», evocando cómo conoció a su predecesor en la diócesis, «siendo seminarista en Ejea, y él delegado de Junior». «Allí yo me sentí tan identificado con su estilo personal que para mí fue siempre un referente y un modelo, primero como cura, y después como obispo», ha detallado.

Pérez ha cedido la palabra a uno de los sobrinos de Milián, Jesús Valero, que ha leído un escrito de su tío, un «testamento espiritual» datado en enero del año 2018, un texto de agradecimiento por una vida «plena y rica». Así, las propias palabras de obispo emérito han resonado en el templo: «Barbastro-Monzón, mi esposa, a la que quiero con todo mi corazón».

De nuevo en procesión, por la nave central, los restos mortales del obispo han sido conducidos hasta la capilla de los Mártires, donde se conservan y veneran los restos del beato mártir, obispo Florentino Asensio. Tal y como era su deseo, el obispo emérito de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, reposa ya en la capilla donde este sábado ha recibido cristiana sepultura.