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El Museo de Zaragoza reabre las salas del Renacimiento con un discurso renovado y piezas nunca vistas

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Entre las obras destacan la escultura de Santa Ana, la Virgen y el Niño de Damian Forment, el Retablo de San José, el Retablo de la cárcel de manifestados de Jerónimo Cósida o el retrato de Alonso V de Aragón, de Juan de Juanes


El Museo de Zaragoza ha abierto hoy al público, dentro del paulatino proceso de renovación de la exposición permanente del centro, las dos salas dedicadas al Renacimiento, ubicadas en la primera planta del centro. La nueva propuesta expositiva se basa en la variedad y excelencia de expresiones y técnicas artísticas que se exhiben, y se quiere demostrar al visitante que el Renacimiento no es solo pintura y escultura, sino que hay cerámica y talla en madera de gran valor en este periodo.  

Esta nueva presentación de la colección incluye una reordenación del discurso y piezas nunca expuestas antes que ilustran perfectamente la evolución de las manifestaciones artísticas en Aragón durante ese periodo tan crucial en lo estético, filosófico y político como fue el Renacimiento. Las salas fueron cerradas para evitar daños a las obras con la construcción del parking de la calle Moret y vuelven ahora a abrir con 40 piezas, 14 de ellas nunca antes expuestas salvo en muestras temporales.

El director general de Cultura y Patrimonio, Nacho Escuín, ha declarado que los nuevos espacios expositivos se han cuidado al detalle, desde la elección de color hasta la construcción de muebles singulares solo para estas salas. “La riqueza de los fondos del museo permite esta exposición y lo ubica como un lugar de cita para todos, un museo más abierto y accesible para la ciudadanía, y gratuito”, ha comentado.

Por su parte, el director del Museo de Zaragoza, Isidro Aguilera, ha declarado que la reapertura de estas dos salas dedicadas al Renacimiento se enmarca dentro del impulso que se está dando a la renovación general de la oferta expositiva del Museo. “Empezamos por Goya y su ambiente artístico, seguimos con el barroco y ahora le toca el turno al Renacimiento”, ha manifestado. Según Aguilera, esta renovación se basa en dos premisas. “La primera es la incorporación de nuevas piezas, de gran calidad y variedad, lo que nos ha llevado a una profunda investigación en los fondos del museo. Y la segunda es intentar dar variedad al discurso integrando diferentes obras de diferentes materiales y usos, para dar a entender la complejidad de la estética ligada a una sociedad concreta, en un periodo concreto de la Historia”, ha explicado.

La primera de las salas ofrece una selección de piezas que pueden encuadrase en el llamado Alto Renacimiento (1515-1550). Entre ellas, destaca el conjunto de escultura de alabastro que ocupa el centro de la sala, donde los visitantes podrán ver las tallas de Damián Forment y de Gil Morlanes, dos de los mejores escultores españoles del momento. Del primero, destacan “El Padre Eterno”, La “Adoración de los Reyes” y, sobre todo, por su perfecto estado de conservación y por ser una obra inédita la talla que representa a “Santa Ana, la Virgen y el Niño”. De Gil Morlanes sobresalen las columnas de la iglesia del Portillo y la figura de San Esteban.

En pintura, la obra más antigua es el retablo de San José, de 1510, aún con reminiscencias góticas. De gran calidad son las tablas del retablo mayor de Sijena que representan escenas de la pasión de Cristo. Para enlazar con la siguiente sala, la del Segundo Renacimiento, se exponen pintura notables como “La adoración de los pastores” o “Resurrección” de Juan Correas.

Para dar una visión más completa del periodo y mostrar ejemplos de artes menores se incluye una vitrina con una selección de piezas de cerámica esmaltada de los alfares de Muel, características del siglo XVI.

En la segunda sala, dedicada al Segundo Renacimiento (1550-1600), domina la pintura con obras de aragonés Jerónimo Cósida, como “San Jerónimo”, “San Juan Bautista” y, en especial, el “Retablo de la cárcel de manifestados” (1569). También están presentes  en esta exposición pintores de primera fila como Rolán de Mois, Pablo Scheppers y Scipione Pulzone. Una importante novedad es la incorporación a la muestra de la recién adquirida tabla con la Virgen del Rosario (1575).

Cabe destacar por su magnífica calidad y la temática distinta a la pintura religiosa el retrato de Alonso V de Aragón, obra de Juan de Juanes. En este afán por diversificar la exposición se ha incorporado otro retrato, esta vez inédito, del noble aragonés Hugo de Urriés, de autor desconocido. Otra de las joyas de la sala es la miniatura “Retrato doble de matrimonio, atribuida a la pintora italiana Lavinia Fontana (1580).

Completan la sala la impresionante silla abacial del coro de monasterio de Rueda (1575) y un respaldo de una silla del coro del monasterio de Veruela (1595), ambas obras esculpidas en madera y que nunca antes habían sido expuestas en el museo.

Una nueva presentación de una colección de primera fila a la que se han incorporado nuevas piezas que ilustran perfectamente la evolución de las manifestaciones artísticas en Aragón durante ese periodo tan crucial en lo estético, filosófico y político como fue el Renacimiento. 

*Se adjuntan audios del director general de Cultura y Patrimonio, Nacho Escuín, y del director del Museo de Zaragoza, Isidro Aguilera

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