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El Departamento de Sanidad mejora los programas de deshabituación tabáquica con la cofinanciación de dos nuevos fármacos

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Estos medicamentos están recomendados para unos casos muy concretos y serán los médicos de familia quienes los prescriban


El Departamento de Sanidad inicia a partir de hoy el desarrollo de las prestaciones en materia de financiación de dos fármacos para la deshabituación tabáquica con los que se mejoran los programas puestos ya en marcha, de acuerdo con lo aprobado en el seno del Sistema Nacional de Salud.

Se trata de la vareniclina y el bupropion. Serán los médicos de familia los encargados de prescribir estos medicamentos, recomendados para unos casos muy concretos. De esta forma, la prescripción se realizará a través del sistema de receta electrónica y siempre que se haya valorado por los facultativos la oportunidad de dicha prescripción.

Desde la Dirección General de Salud Pública recuerdan que quienes quieran dejar de fumar pueden buscar apoyo profesional en su centro de salud, donde su médico o enfermero les incluirá en un programa de apoyo de deshabituación tabáquica. Si el profesional valora la oportunidad de la prescripción farmacológica, la realizará solo cuando el paciente tenga una motivación expresa de dejar de fumar, con un intento de dejarlo en el último año, y fume 10 o más cigarrillos al día, con alto nivel de dependencia (Test de Fagerström igual o mayor a 7).

De acuerdo con las condiciones acordadas para la cofinanciación de estos fármacos, se financiará un intento anual por paciente y el tratamiento será como máximo hasta 12 semanas para la vareniclina y de 7-9 semanas para el bupropion.

El proceso de deshabituación tabáquica, al igual que los procesos de deshabituación de otras adicciones, presenta características que deben conocerse para incrementar las posibilidades de lograr la cesación del hábito tabáquico. Algunos elementos importantes para conseguirlo que deben saber las personas fumadoras son:

Hay que tener una voluntad clara y una motivación expresa de dejar de fumar.

Deben conocerse las dificultades que aparecerán a lo largo del proceso, teniendo en cuenta que el tabaco ha formado parte de su vida.

Es recomendable procurarse ayuda profesional con su médico de familia o personal de enfermería, especialmente cuando su grado de adicción es alto.

Hay que tener en cuenta que no existen fórmulas milagrosas ni sencillas para dejar de fumar, y que tampoco los fármacos resuelven la adicción. Solamente en algunos casos podrán ayudar a superarla.

De acuerdo con los datos sobre deshabituación, sabemos que la mayoría de las personas que dejan de fumar lo hacen sin apoyo farmacológico.

Principal causa de morbimortalidad

El tabaquismo continúa siendo la principal causa de morbimortalidad en nuestro país, y a nivel mundial. En España se estiman en 51.870 las muertes atribuibles al consumo de tabaco anualmente, presentando una evolución distinta según sexo: una tendencia a la disminución en los hombres frente a un aumento en las mujeres, en las que las muertes por cáncer de pulmón se han duplicado en los últimos 20 años, relacionado con su incorporación progresiva al consumo de tabaco.

De acuerdo con la encuesta EDADES de 2017, en Aragón el porcentaje de personas entre 15 y 64 años que fuman diariamente es de cerca del 36% (un 57,3% son hombres). Un porcentaje que sigue siendo elevado a pesar del descenso producido desde la década anterior. La incorporación al consumo de tabaco entre los más jóvenes sigue presentando un nivel preocupante. Así, la encuesta ESTUDES de 2018 recoge que casi el 30% de los adolescentes aragoneses escolarizados entre 14 y 18 habrían fumado en los últimos 30 días (un 13,4% de forma diaria). En ese grupo, el consumo de tabaco se incrementa con la edad: del 17,4% a los 14 años al 39,2% a los 18 años (consumo en los últimos 30 días). Además, debe subrayarse que continúa siendo mayor el consumo en chicas que en chicos entre los 14 y 18 años.

Esta situación en cuanto a los consumos exige la continuidad de actuaciones eficaces en la prevención del tabaquismo, reforzando las iniciativas en medio escolar, ampliando los espacios libres de humo y mejorando el cumplimiento de las normas que garantizan dichos espacios, así como mediante otras medidas sobre las que ya existe suficiente consenso, como son el empaquetado genérico o el incremento de precios del tabaco en todas sus modalidades.

Especial atención merece la aparición en los últimos años de dispositivos de liberación de nicotina, que pretenden consolidarse como una oferta “menos dañina” que los cigarrillos tradicionales y que son, en realidad, una puerta más a la adicción a la nicotina que viene a sumarse a los usos tradicionales de consumo de tabaco. Los cigarrillos electrónicos, en sus diversas modalidades, no son tampoco una alternativa a utilizar para la deshabituación tabáquica, resultando cada vez más necesario mejorar la regulación de las condiciones de publicidad de estos dispositivos.

 

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