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Científicos crean ‘Aireamos.org’ para impulsar la medición de CO2, airear espacios y frenar la COVID-19

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ZARAGOZA, 3 (EUROPA PRESS)

Científicos y otros profesionales, junto a activistas y divulgadores, han creado el grupo ‘Aireamos.org’, con el objetivo de disponer de instrumentos que permitan conocer los niveles de CO2 en un espacio determinado y poder airearlo con la finalidad de frenar la propagación de la COVID-19.

Así lo ha explicado uno de los promotores de la iniciativa, el investigador especializado en aerosoles y catedrático de Química y Ciencias Medioambientales en la Universidad de Colorado, José Luis Jiménez, uno de los firmantes de la carta internacional que advertía a la Organización Mundial de la Salud (OMS) del riesgo de contagio por aerosoles del SARS-CoV-2.

Jiménez ha participado con el resto de impulsores de ‘Aireamos.org’ en una presentación online que se ha realizado a través de las plataformas de la Fundación Ibercaja.

Ha contado que la mayoría de los contagios de la COVID-19 se producen por aerosoles, algo que ocurre si se habla a poca distancia sin mascarilla con alguien infectado y cuando se comparte el aire en una habitación, mientras que el contagio por superficies «es menos probable».

Después de que la OMS y diferentes organismos y gobiernos hayan reconocido esta vía de propagación, «el esfuerzo que se ha dedicado a limpiar superficies ahora hay que centrarlo en ventilar» para «quitar el virus del aire, no respirarlo y no infectarnos».

Una opción es abrir las ventanas, pero «en invierno es difícil» en lugares donde hace frío, y por eso se ha creado esta coalición con el objetivo lograr generalizar la medición de CO2 a un coste asequible ya que es la manera de conocer si un espacio está correctamente ventilado y no hay presencia del virus en aerosoles, ha desgranado el experto.

MEDIDORES

Jiménez ha dicho que actualmente hay medidores en el mercado con uno coste de entre 90 y 200 euros. Asimismo, ha apuntado que la presencia de CO2 en el exterior de unas 400 partes por millón, «es decir, de cada millón de moléculas en el aire, unas 400 son de CO2», si bien cuando en un espacio cerrado hay personas respirando estos niveles puede subir a 3.000 o 5.000, por ejemplo, en aulas de colegios o en supermercados, niveles «peligrosos», en parte porque se está respirando por segunda vez el mismo aire.

«Si todos pudiéramos medir el CO2, podríamos ver cómo ajustar la ventilación», ha precisado este científico, que ha apostado por que haya «en todos los sitios donde compartimos el aire medidores de pared como si fueran un semáforo que indiquen si un espacio está bien o mal ventilado».

Ha explicado que los integrantes de ‘Aireamos.org’ se han puesto en contacto unos con otros tras confirmarse la transmisión de la COVID-19 por aerosoles con el objetivo de «tirar del carro en la misma dirección» ya que todos ellos están involucrados de una u otra forma en la medición de CO2 «para saber que estamos ventilando bien».

Según ha enumerado, hay iniciativas para probar medidores comerciales, otras sobre el desarrollo de medidores de bajo coste, para la fabricación, así como planes piloto de medidores en varias ciudades, en concreto, en Zaragoza, Valencia y Valladolid.

Al crear esta plataforma, su objetivo es darse a conocer para «tener más aliados y un alcance más importante», pero no poseen «ni intención política, ni ánimo de lucro», ha remarcado Jiménez, que ha afirmado que en ningún otros país se ha impulsado una acción de este tipo. «España va por delante en esto y estamos intentando que se implante de forma masiva», ha glosado.

En esta línea, Patricia Ripoll, de COVIDWarriors, una de las entidades que forma parte de esta plataforma, ha explicado que comenzaron a trabajar conjuntamente hace unos dos meses «tanto en sensores, como para sensibilizar a la sociedad». «Nos mueve airear salas, colegios y centros para reducir el riesgo de contagios» y «facilitar esa divulgación», ha manifestado.

INICIATIVAS

La presentación inicial ido seguida de la participación del resto de integrantes de ‘Aireamos.org’. María Cruz Minguillón, investigadora del CSIC del grupo de aerosoles atmosféricos, ha indicado que han elaborado en octubre la guía para ventilar las aulas, tras traducir la guía de Harvard sobre esta cuestión.

También han realizado un informe sobre ‘Emisión y Transmisiones de SARS-CoV-2 y opciones de filtración’, para determinar capacidad de filtración de algunos materiales, en colaboración con la Universidad de Huelva y la de Colorado.

Por su parte, Albert Verdaguer, del Instituto de Ciencias Materiales de Barceolona, del grupo de Química y Física de Superficies, ha precisado que han aplicado sus conocimientos para estudiar la supervivencia de los aerosoles de la COVID-19 «en distintos ambientes, especialmente en humedad» y han probado medidores de CO2 «en todas las condiciones de humedad y temperatura» para establecer cuáles son las necesarias para evitar el contagio.

Miembros del Instituto de Combustión y Contaminación Atmosférica de la Universidad de Castilla La Mancha también forman parte de este proyecto. Elena Jiménez y Florentina Villanueva han precisado que han evaluado medidores de CO2 comerciales y han aplicado pilotos para «validar instrumentación» y conocer su «aplicación real», con especial interés en centros educativos y transporte.

En esta misma línea, José Manuel Felisi, de la asociación de técnicos Mesura, que trabaja en colaboración con estas dos investigadoras, ha precisado que en su organización llevan 15 años midiendo el CO2.

«La calidad del aire interior es mala» y «si no ventilamos, seguirá habiendo contaminantes en interior, el SARS-CoV-2 y otros virus». Ha comentado que trabajan en evaluar medidores de bajo coste haciendo un estudio comparativo. Se puede acceder a los resultados de los ensayos realizados en ‘https://bit.ly/medidoresCO2’.

PROYECTOS PILOTO

Por su parte, Javier Ballester, del Laboratorio de Investigación en Fluidodinámica y Tecnologías de la Combustión (LIFTEC), y Juan José Alba, del Instituto de Investigación Sanitaria Aragón, vinculados a la Universidad de Zaragoza, están colaborando con el Ayuntamiento de la capital aragonesa, Tranvía de Zaragoza, Avanza Zaragoza y Fundación Ibercaja para la instalación de medidores de CO2 en colegios y en el transporte público.

Ballester ha relatado que en el caso del transporte público este viernes está previsto que se haga la primera instalación y «en los próximos días» comenzarán las mediciones de CO2. «Llevamos un ritmo buenísimo» y «en pocas semanas habrá resultados».

Otro de los proyectos piloto se va a desarrollar en Valladolid, con la colaboración de la asociación sin ánimo de CRITOurbanIA. Uno de sus representantes, Juan Goicolea, ha explicado que pretende que la ciencia redunde «en beneficio de la sociedad» y en este caso van a desarrollar una aplicación denominada ‘CaeliA’.

También han intervenido representantes de los tres ayuntamientos que están desarrollando proyectos piloto. En el caso de Valladolid, la concejal de Innovación, Desarrollo Económico, Empleo y Comercio, Charo Chávez, ha dicho que ofrecen la ciudad como «laboratorio piloto» para incidir «sobre la importancia de la ventilación y su relación con la COVID-19 a través de distintas actividades en el entorno urbano».

En Zaragoza, la consejera de Servicios Públicos y Movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza, Natalia Chueca, ha comentado que desde el inicio de la pandemia han querido contar con «asesoramiento científico» y en el caso de este piloto pretenden transmitir con datos a los ciudadanos que el transporte «es un espacio seguro».

Por su parte, la concejal de Participación Ciudadana y Acción Vecinal del Ayuntamiento de Valencia, Elisa Valía, ha dicho que el grupo Mesura –nombrado más arriba– es «aliado fundamental», con quien «venimos trabajando muchos pilotos» para «generar ese cambio de cultura en la toma de decisiones basada en los datos».