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El I Plan Estratégico Integral para personas mayores estará listo para su aprobación el próximo mes

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Rocío Ruiz explica que muchas de las medidas incorporadas parten del estudio sobre soledad no deseada de la Consejería de Igualdad Políticas Sociales y Conciliación


La consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocío Ruiz, ha anunciado que «el I Plan Estratégico Integral para personas mayores en Andalucía 2020-2023 estará listo para su aprobación el próximo mes de octubre, si la pandemia por Covid-19 lo permite».

Ruiz ha informado esta semana sobre los resultados del ‘Estudio sobre soledad no deseada en personas de 55+ años en Andalucía’ que ha desarrollado su departamento «con el objetivo de prevenirla en la medida de lo posible». Un trabajo que ha formado parte de la redacción del I Plan Estratégico Integral para personas mayores que contempla la Ley 6/1999, de 7 julio, de atención y protección a las personas mayores y que establecía el plazo de un año para su elaboración y aprobación. «Han transcurrido 20 años y ha sido este Gobierno el que ha tomado la firme determinación de llevarlo a cabo», en palabras de la consejera.

Asimismo, ha recordado que el Consejo de Gobierno ya ha adoptado una primera medida que deviene de este estudio y que supone la priorización de los expedientes administrativos correspondientes a personas con resolución de dependencia, de cualquier grado, que vivan solas en sus domicilios y con riesgo de aislamiento social.

El estudio sobre la soledad no deseada parte de un contexto de envejecimiento progresivo de la población, un número creciente de hogares unipersonales, constante movilidad geográfica y mayor individualización de la sociedad. Unos factores que tienen como una de sus consecuencias la aparición de la sensación de soledad y el riesgo de aislamiento social.

En sus conclusiones, se hace especial énfasis en que se trata de un problema social que puede darse a todas las edades y que tiene importantes costes personales, sociales, sanitarios y económicos. «La soledad no deseada se puede clasificar de diversas maneras pero todas ellas implican sentimientos de tristeza, desarraigo y abandono cuando las personas que la padecen son los mayores», apunta Rocío Ruiz.

Por otra parte, el estudio señala que el hecho de llegar al final de la vida de forma aislada puede provocar un aumento de las enfermedades crónicas. En este sentido, la consejera explica que la soledad tiene importantes efectos tanto en la salud física (enfermedades cardiovasculares, empeoramiento de la nutrición, obesidad, abandono de la actividad física y aumento de las visitas a atención primaria y hospitalizaciones), como en la salud mental (riesgo de depresión y ansiedad, alteración del sueño y demencias): «Estamos ante un problema multidimensional que afecta en el plano físico, mental y social. De ahí que resulte vital prevenirla, detectarla y combatirla desde todos los frentes posibles».

El estudio, llevado a cabo desde la Dirección de Personas Mayores y Pensiones No Contributivas de la Consejería y coordinado por Juan Manuel García González, profesor de la Universidad Pablo de Olavide, se centra en la soledad emocional y social tras entrevistar a una muestra de 2.000 personas de 55 y más años residentes en todo el territorio andaluz.

El 47% de la población andaluza de este rango de edad se encuentra en situación de soledad, con un 40% a un nivel moderado y un 7% a nivel severo, siendo la soledad emocional mayor que la social. Por otra parte, también es más prevalente a partir de los 80 años, cuando alcanza a dos tercios de la población. De la población estudiada, un 15% se encuentra en riesgo de aislamiento social, que se incrementa notablemente para el grupo de a partir de 80 años.

«Este estudio nos deja clara la posibilidad de intervención y, sobre todo, de prevención al poder incidir sobre factores como el nivel educativo, el estado de salud, el asociacionismo y el fomento de las redes comunitarias y familiares de cercanía. Esto conlleva una actuación desde todos los ámbitos e instituciones en sus distintos niveles autonómico, local y comunitario desde varios frentes como: la salud y el envejecimiento activo, la participación ciudadana y el asociacionismo, la sensibilización de la sociedad, la formación y la educación, los servicios sociales o el tercer sector», señala Ruiz.

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