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Andalucía presenta la nueva Estrategia para la Seguridad del Paciente

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Se centrará en la seguridad de la organización, las tecnologías de la información, la implicación de la ciudadanía, el conocimiento y la innovación o la gestión de riesgos


La Consejería de Salud y Familias ha presentado este miércoles en Sevilla la nueva Estrategia para la Seguridad del Paciente del Sistema Sanitario Público de Andalucía a profesionales, directivos y a sociedades científicas. Durante la inauguración de la jornada, que ha tenido lugar en el Hospital Universitario Virgen de Valme, el consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, ha dado a conocer las nuevas líneas que se emprenderán en el ámbito de la seguridad del paciente, una dimensión esencial y transversal a todo el sistema sanitario. El acto también ha contado con la presencia del secretario general de Investigación, Desarrollo e Innovación en Salud, Isaac Túnez, y del Director Gerente del Servicio Andaluz de Salud, Miguel Moreno, así como de la directora de la Estrategia, Eva Moreno.

El objetivo de la nueva Estrategia para la Seguridad del Paciente es coordinar y liderar las políticas públicas de seguridad del paciente, desde su diseño y desarrollo hasta su evaluación final, estableciendo actuaciones en diferentes niveles de la organización, con la participación de profesionales y responsables de los distintos sectores del sistema.

Durante el encuentro, el máximo responsable de la sanidad pública andaluza ha concretado que la nueva estrategia permitirá «ofrecer a la población andaluza una atención integral cada vez más segura y de calidad», para lo cual incorpora aspectos y perspectivas innovadoras y las evidencias que sobre seguridad del paciente existen en la actualidad.

El consejero ha agradecido también la «implicación y las aportaciones» de los profesionales que han participado en el proceso de renovación de esta estrategia para poder responder a las necesidades y expectativas actuales en este ámbito.

Asimismo, ha recordado que «la seguridad del paciente es una prioridad para el sistema sanitario, que está reconocida por la Organización Mundial de la Salud como un problema de salud pública de importantes repercusiones y que los daños pueden llegar a evitarse con la puesta en marcha de políticas y herramientas dirigidas a minimizar los riesgos y a aumentar la seguridad en la atención».

En este sentido, Andalucía, comunidad que reconoce el derecho de la ciudadanía a recibir una atención sanitaria segura, viene implementando desde 2006 políticas de seguridad del paciente dirigidas a disminuir la incidencia de daños accidentales en el marco de una atención sanitaria de calidad.

6 áreas clave y primer plan de acción

Esta nueva estrategia apuesta por la seguridad del paciente desplegando su acción en 6 áreas clave, para las que se plantean 14 objetivos generales y 39 específicos, que permiten profundizar en diferentes líneas ya existentes y emprender otras renovadas, con las que contribuir a una atención más segura.

La primera de las áreas clave está dirigida hacia la propia organización, poniendo el acento en elementos que son críticos para la seguridad como los modelos organizativos en seguridad del paciente, el liderazgo y el compromiso, las formas, herramientas y métodos de prevención como los procesos y los planes, la mejora en la comunicación, la cultura de seguridad o las estructuras, dispositivos y equipamientos de los centros, entre otros.

Asimismo, la estrategia refuerza la Gestión de los Riesgos en los centros y unidades, planteando una gestión tanto proactiva como reactiva de los riesgos, potenciando el sistema de notificación así como la atención a la primera, segunda y tercera víctima de eventos adversos, es decir, al paciente, al profesional y a la propia organización.

Junto a ello, y con el afán de promover una atención integral segura, la estrategia impulsa las prácticas seguras de una manera global, si bien focaliza la seguridad del paciente en determinadas situaciones y escenarios considerados de especial vulnerabilidad, estableciendo objetivos específicos para estas poblaciones.

Además, pone énfasis en el impacto de las nuevas tecnologías de la información sanitaria en la seguridad de los pacientes y su relevante papel como aliadas a la hora de ofrecer una atención más segura; promoviendo tanto que su uso sea más seguro como que a través de ellas se pueda mejorar la práctica asistencial.

Hay que destacar también la implicación activa de los pacientes en su seguridad, es decir, en la de sus propios procesos de atención, así como su participación y la de la ciudadanía en las políticas públicas de seguridad. Para ello, la nueva estrategia propone avanzar en aspectos de información, concienciación y formación de la población. En este contexto, se plantea también un área que se dirigirá a aumentar el conocimiento en este ámbito a través de la formación, la difusión de buenas prácticas y el impulso de la investigación y la innovación en seguridad.

La Estrategia para la Seguridad del Paciente se implementa a través de planes de acción. La elaboración del primero de ellos, que se ha diseñado para el periodo 2019-2021 y que incluye 82 acciones vinculadas a los diferentes objetivos específicos, ha implicado a todos los actores, desde los profesionales que están en los centros sanitarios hasta la alta dirección, incluyendo mandos intermedios, cargos directivos y la misma dirección de la Estrategia.

Fortalezas y oportunidades de mejora

Como punto de partida para la renovación de la estrategia, se realizó una evaluación de la anterior, correspondiente al periodo 2011-2014, lo que ha permitido identificar logros alcanzados y fortalezas, así como, sobre todo, oportunidades de mejora y prioridades.

De este modo, el análisis previo, que también incluyó la realización de más de 22.000 encuestas a profesionales, 14.000 en atención hospitalaria y 8.000 en atención primaria, ha permitido conocer la percepción de la cultura de seguridad existente en el sistema sanitario. Entre los resultados fundamentales destaca la amplia valoración general positiva en lo referente a esta cultura de seguridad, siendo más elevada entre los profesionales de atención hospitalaria que entre los de atención primaria, si bien estos últimos establecen mayores fortalezas.

En el ámbito de la atención hospitalaria, las fortalezas señaladas son el trabajo en equipo entre las unidades y las acciones para promover la seguridad del paciente por parte de los supervisores, mientras que las que destacan los profesionales de atención primaria son el intercambio de información con otros dispositivos, el trabajo en equipo, el aprendizaje de la organización, y el seguimiento de la atención del paciente.

Entre las oportunidades de mejora planteadas hay que destacar la dotación de personal, expresada desde atención hospitalaria, y la presión asistencial y ritmo de trabajo, señalados por los profesionales de atención primaria. Junto a éstas, se han planteado otras en relación a siete metas que promueven desde una mayor participación ciudadana y el aumento de la formación hasta una mejor comunicación, el trabajo en equipo, cooperativo y en red, la prevención del riesgo, la garantía de un entorno seguro o la generación de conocimiento. Todas ellas han orientado la elaboración de la renovación de la Estrategia para la Seguridad del Paciente.

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